La presidenta Claudia Sheinbaum defendió este 20 de agosto la posición de México en la OEA frente a la crisis de Nicaragua, al reiterar que se basa en el principio constitucional de autodeterminación de los pueblos y respeto a la no intervención, no en un aval al régimen de Daniel Ortega.
En su mañanera, Sheinbaum fue cuestionada por la iniciativa de Estados Unidos y países afines de convocar una reunión extraordinaria de cancilleres en la OEA para condenar el anuncio de Ortega de eliminar las elecciones y evaluar sanciones, suspensión de créditos del BID y exclusión del SICA y BCIE. Nicaragua dejó la OEA en 2023, pero sigue bajo escrutinio interamericano.
“Primero es la autodeterminación de los pueblos, lo que decida el pueblo de Nicaragua y nosotros siempre estamos de acuerdo con la democracia en todos sus términos”, afirmó. “Cada país decide, cada pueblo decide. Nosotros estamos a favor de la democracia, pero cada país tiene su autodeterminación y decide cómo se organiza”.
La mandataria rechazó comparaciones con México: “Aquí hay elecciones cada seis años. Es más, hay revocación de mandato. Democracia, democracia, democracia. Poder del pueblo, gobierno del pueblo”. Recordó que en Europa hay primeros ministros reelegibles y que cada Constitución fija sus reglas.
La postura, que recupera la Doctrina Estrada, mantiene a México en perfil neutral y de mediación, como lo hizo AMLO, y evita romper relaciones o retirar al embajador Guillermo Zamora, criticado por expresar “cariño y admiración” a Ortega y Rosario Murillo en carta por aniversario sandinista.
Opositores como Mariana Gómez del Campo del PAN acusaron complicidad, mientras analistas como Jorge Castañeda advirtieron que “a cada quien su autodeterminación” podría justificar cualquier autoritarismo. Sheinbaum insistió: México pide democracia sin intervenir.






