En plena emergencia nacional por el terremoto de magnitud 7.4 que dejó más de un centenar de muertos, el gobierno del presidente colombiano Abelardo de la Espriella anunció dos giros drásticos en su política exterior: el reconocimiento de la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán y el congelamiento de relaciones con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).
A través de un comunicado de la Cancillería, Bogotá señaló ayer que reconoce «la soberanía plena y legítima del Estado de Israel sobre los Altos del Golán» por razones de seguridad regional, alineándose con la posición adoptada por Estados Unidos en 2019 durante la administración de Donald Trump.
Los Altos del Golán son un territorio sirio de 1,800 kilómetros cuadrados ocupado por Israel desde la Guerra de los Seis Días en 1967 y anexado en 1981, una acción que la ONU y la comunidad internacional consideran ilegal bajo la Resolución 242 del Consejo de Seguridad, que establece la inadmisibilidad de la adquisición de territorio por la fuerza.
El anuncio fue hecho mientras brigadas de rescate siguen buscando sobrevivientes en el Eje Cafetero, lo que generó críticas de la oposición por el momento elegido para un viraje de tal magnitud.
En el mismo pronunciamiento, el gobierno informó que Colombia suspende «todo contacto político y diplomático» con la RASD, al argumentar que la ONU no la reconoce como Estado miembro y que Marruecos «detenta soberanía histórica y jurídica sobre el Sahara».
Con ello, Bogotá se suma a la tesis marroquí sobre el Sahara Occidental, considerado por la ONU como territorio no autónomo pendiente de descolonización.
Organizaciones de derechos humanos y la comunidad saharaui en Colombia rechazaron la medida y advirtieron que vulnera el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.






