El exgobernador de Guerrero, Ángel Heladio Aguirre Rivero, fue detenido e ingresó al penal de máxima seguridad del Altiplano tras dictársele prisión preventiva oficiosa por presuntamente ordenar la desaparición de videos cruciales del caso Ayotzinapa.
La Fiscalía General de la República (FGR) lo acusa de desaparición forzada de personas y delitos contra la administración de justicia. Según la fiscal Ernestina Godoy, Aguirre encabezó una «operación dolosa y deliberadamente estructurada desde la cúpula del poder ejecutivo estatal» para borrar evidencia.
Los videos provienen de las cámaras del Palacio de Justicia de Iguala la noche del 26 de septiembre de 2014. Ahí, según testimonios de sobrevivientes, habrían sido detenidos al menos 20 de los 43 normalistas de Ayotzinapa. El gobierno estatal de entonces argumentó «fallas técnicas» para justificar su inexistencia.
El giro en la investigación ocurrió en enero de 2026, cuando un testigo colaborador reveló la sustracción de la cinta para entregarla al entonces mandatario. En mayo, un segundo testigo confirmó que Aguirre ordenó «desaparecer cualquier evidencia» en una reunión con altos mandos.
Aguirre, de 70 años, fue capturado a las 9:46 horas del jueves en Tepotzotlán, Estado de México, por agentes de la Secretaría de Seguridad. Gobernó Guerrero de 2011 a octubre de 2014, cuando pidió licencia tras la crisis.
La FGR sostiene que el ocultamiento impidió conocer el paradero de los estudiantes. Hasta hoy, once años después, no hay condenas por la desaparición.
La presidenta Claudia Sheinbaum defendió la detención como parte de «nuevas formas de investigar». Aguirre había negado previamente: «Jamás di alguna instrucción sobre el manejo de dicho material probatorio».





