Lo que era sustento y postal turística ahora huele a muerte. Habitantes de San Julián, en la zona conurbada Veracruz-La Antigua, reportaron una mortandad masiva de peces que ya supera la tonelada, mientras exigen la limpieza urgente de lirio acuático que ahoga la laguna.
Desde el pasado 12 de septiembre, pescadores comenzaron a sacar mojarras y truchas muertas de la orilla. Con el paso de los días, la escena empeoró: agua oscura, capa aceitosa, olor fétido y una alfombra verde que hoy cubre cerca del 40% del espejo de agua.
La laguna forma parte del Área Natural Protegida Archipiélago de Lagunas Interdunarias y se ha reducido de 114 a 62 hectáreas por azolve y sequía. En algunos puntos la profundidad no llega a 30 centímetros.
«Ya no podemos ni meternos porque salimos con ronchas y comezón. Los restaurantes no tienen que vender y el turismo se va», reclamó un pescador durante la manifestación del 25 de agosto frente al cuerpo de agua.
Tras las protestas, la Comisión del Agua del Estado (CAEV) y la Secretaría de Medio Ambiente realizaron un recorrido en kayak y lancha junto a pobladores. Confirmaron azolve y proliferación de lirio acuático, una especie invasora que bloquea la luz solar y reduce el oxígeno disuelto.
La subsecretaria de Cambio Climático, Arantxa Zamitiz, atribuyó la mortandad a bajos niveles de oxígeno por bajo nivel de agua y exceso de lirio. Anunció muestreos para medir oxígeno, nutrientes y posibles contaminantes.
Los vecinos no descartan descargas residuales y piden acciones concretas: dragado, retiro mecánico del lirio y sanción a quien contamine.
Autoridades estatales prometieron presentar resultados en las próximas semanas y vincularlos al plan de manejo del ANP que impulsa la gobernadora Rocío Nahle. Mientras tanto, la comunidad sigue recogiendo peces muertos con sus propias manos.






