El derrame de sustancias tóxicas provocado por el descarrilamiento de un tren de carga en el municipio de Naco, en la frontera con Arizona, fue considerablemente mayor a lo reportado en un inicio. De acuerdo con autoridades federales, la cantidad de hidrosulfuro de sodio vertida sobre el cauce de un arroyo ascendió a más de 70 mil litros, afectando de manera directa una superficie preliminar superior a los cinco mil metros cuadrados.
El accidente ocurrió la madrugada del domingo e involucró a una formación ferroviaria de la empresa Ferromex —perteneciente a Grupo México—, la cual transportaba tres góndolas con aproximadamente 240 toneladas de concentrado de cobre y un vagón cisterna cargado con el peligroso compuesto químico.
Daños ambientales y agravamiento por lluvias
Aunque en un principio la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) estimó un derrame inicial de 59 mil litros y calificó la situación como una emergencia ambiental sin riesgo inmediato para la población, datos actualizados por la Secretaría de Medio Ambiente confirmaron que la cifra real en el cauce fue de 70 mil 300 litros.
La situación se complicó debido a las precipitaciones posteriores al accidente, las cuales destruyeron los diques de contención instalados de forma preliminar. Esto obligó a la Profepa a ordenar el reforzamiento inmediato de las medidas de control a la empresa, que incluyen:
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Contener los escurrimientos y limpiar exhaustivamente el cauce y zonas adyacentes.
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Colocar material absorbente de manera continua.
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Realizar muestreos rigurosos en suelo, flora y fauna para determinar el alcance total del daño.
Hasta el momento, los análisis preliminares estiman una afectación directa en 5,207 metros cuadrados.
Acciones de contención y supervisión oficial
Durante la conferencia presidencial, la titular de la Secretaría de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, informó que un sobrevuelo de supervisión descartó la presencia de hidrosulfuro de sodio en un poblado cercano que encendía las alertas; sin embargo, advirtió que continúan los análisis para descartar posibles filtraciones hacia el manto acuífero a raíz de las lluvias.
Por su parte, Ferromex concluyó con el retiro total del concentrado de cobre y trabaja en el trasvase de los remanentes del vagón siniestrado (aproximadamente mil 700 litros, lo que representa menos del 3% del total derramado), mientras que los accesos a la zona afectada permanecen cerrados y acordonados bajo estricta vigilancia ambiental.






