La cifra de víctimas tras el terremoto de magnitud 7.1 que sacudió la prefectura de Kumamoto, al sur de Japón, aumentó a 13 personas fallecidas y cientos de heridos, mientras continúan las labores de rescate entre edificios colapsados.
De acuerdo con las autoridades locales, el sismo se registró durante la madrugada y tuvo una profundidad superficial, lo que incrementó su impacto en zonas urbanas densamente pobladas. El movimiento telúrico provocó el colapso de viviendas, deslizamientos de tierra y cortes en el suministro de electricidad y agua potable.
El gobierno japonés desplegó a elementos de las Fuerzas de Autodefensa para apoyar en las tareas de búsqueda y rescate, así como para brindar atención médica y evacuar a los habitantes de las áreas más afectadas. Se han habilitado albergues temporales para miles de personas que tuvieron que abandonar sus hogares ante el riesgo de réplicas.
La Agencia Meteorológica de Japón informó que en las horas posteriores al sismo principal se han registrado decenas de réplicas, algunas de magnitud superior a 5, lo que mantiene en alerta a la población. Las autoridades advirtieron que podrían presentarse nuevos movimientos en los próximos días.
Cámaras de vigilancia y videos compartidos en redes sociales captaron el momento exacto del terremoto, mostrando la intensidad del temblor y los daños provocados en comercios, carreteras y edificios públicos.
El primer ministro expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y aseguró que el gobierno central destinará los recursos necesarios para la reconstrucción y la atención a los damnificados.
Japón, ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, es uno de los países con mayor actividad sísmica en el mundo, por lo que cuenta con estrictos protocolos de construcción antisísmica. Sin embargo, la magnitud y la ubicación del epicentro en Kumamoto provocaron daños considerables en infraestructura vulnerable.






