Nuevas disposiciones del gobierno japonés para la operación de restaurantes extranjeros ponen en riesgo la permanencia de decenas de locales, algunos con décadas de historia en el país.
Entre los requisitos se incluyen inversiones de miles de euros, dominio del idioma japonés y el cumplimiento de regulaciones más estrictas para la obtención y renovación de permisos.
Propietarios de restaurantes advierten que estas exigencias podrían obligarlos a cerrar operaciones ante la dificultad para cumplir con los nuevos lineamientos.





