En un despliegue nocturno que desafía las adversidades, la costa campechana ha sido testigo de un respiro para la biodiversidad: 13 mil crías de tortuga carey —especie en peligro crítico de extinción— han logrado llegar al mar tras la primera gran liberación del ciclo reproductivo 2026.
Resistencia biológica: Sin público para garantizar la vida
El éxito de este operativo, liderado por el Grupo Ecologista Quelonios, llega con una decisión drástica pero necesaria: no habrá liberaciones abiertas al público.
Dayna Miranda Pérez, presidenta del Consejo Consultivo de Tortugueros de Campeche, y Javier Cosgalla Delgado, presidente del grupo ambientalista, han sido claros: el objetivo es minimizar a cero el estrés y la interferencia humana sobre los neonatos. Con la llegada del periodo vacacional y la alta afluencia de turistas en las playas, los especialistas priorizan la supervivencia sobre el entretenimiento.
«Reducir el impacto humano en este momento crítico es vital para que las crías logren llegar a la corriente marina» explicaron los expertos, quienes subrayaron que el bienestar de la especie está por encima de cualquier actividad recreativa.
Números que dan esperanza
El camino hacia este logro ha sido arduo. Desde el arranque de la temporada el pasado 1 de abril, los ambientalistas han mantenido una vigilancia permanente sobre 30 kilómetros de litoral cada noche. Los resultados preliminares de este esfuerzo titánico incluyen:
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1,178 nidos protegidos.
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150,000 huevos bajo resguardo.
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13,000 pequeñas vidas que ya han tocado el océano.
Un llamado a la responsabilidad
Aunque el grupo ambientalista enfrenta limitaciones económicas y logísticas constantes, su determinación por blindar la costa es inquebrantable. La protección de la tortuga carey es hoy una carrera contrarreloj donde la intervención humana debe limitarse exclusivamente a la preservación y el cuidado, evitando que el turismo masivo se convierta en un obstáculo para la recuperación de esta especie milenaria.
Esta primera gran oleada de crías es apenas el comienzo. La vigilancia continuará en los meses siguientes, manteniendo el compromiso de transformar a Campeche en el principal santuario de resguardo para la carey en el sureste mexicano.






