PODER & CRÍTICA | REDACCIÓN | Mientras Ana Patricia Peralta de la Peña presume en sus redes sociales una «Cruzada contra la Corrupción» cargada de gafetes con códigos QR y discursos ensayados sobre «cero impunidad», los números reales —esos que no se pueden maquillar con filtros de Instagram— cuentan una historia de terror financiero. Estamos ante un quebranto que huele a podredumbre y que ha dejado a las arcas de Benito Juárez no solo vacías, sino técnicamente en la quiebra.
Un Trienio de Números Rojos: La Estafa a los Cancunenses
El cinismo tiene nombre y apellido. Bajo el amparo de un cabildo cómplice que se ha dedicado a aplaudir en lugar de fiscalizar, Ana Paty Peralta ha orquestado, o permitido, un desplome financiero sin precedentes:
2023: 578 millones 308 mil pesos volatilizados.
2024: 325 millones 287 mil pesos evaporados.
2025: 585 millones 201 mil pesos de daño patrimonial.
¿El total? Más de 1,488 millones de pesos. Una cifra que no se pierde por «mala suerte» ni por «errores contables». Esto tiene el sello inequívoco de la corrupción sistémica: sobreprecios inflados, pagos a empresas fantasma y un desvío de recursos que, al día de hoy, nadie explica.
El Cínico Discurso de la «Transformación»
Es un insulto a la inteligencia de los ciudadanos escuchar a la alcaldesa decir que «donde antes hubo saqueo, hoy hay bienestar». ¿A qué bienestar se refiere? ¿Al bienestar de las constructoras favoritas que reciben contratos millonarios? ¿Al bienestar de un círculo político que se ha enriquecido mientras el municipio presenta déficits patrimoniales que comprometen la infraestructura y los servicios básicos de los cancunenses?
La alcaldesa habla de «identificar y transformar», pero lo único que ha transformado es el presupuesto público en un botín personal. Mientras ella se blinda con campañas mediáticas y comunicados estériles, el patrimonio de Cancún se desmorona.
Cómplices en el Cabildo: Los Cómplices del Silencio
¿Dónde está el Cabildo? ¿Dónde están los regidores que deberían ser el muro de contención ante este desfalco? Han guardado un silencio cómplice, un pacto de omertá política para que la maquinaria de corrupción siga operando sin trabas. No han denunciado, no han exigido auditorías externas, no han movido un solo dedo para evitar que el dinero de los impuestos de la gente termine en bolsillos ajenos.
¡Exigimos Justicia!
Cancún no es el rancho de nadie. No vamos a permitir que se nos siga vendiendo la mentira de un gobierno «honesto» cuando la realidad contable —documentada ante las instancias de Hacienda— demuestra que estamos siendo víctimas de un despojo masivo.
¿Seguirá la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción fingiendo demencia, o por fin se atreverán a llamar a cuentas a Ana Patricia Peralta y a su operadora financiera, Monserrath Galera? El pueblo de Cancún está harto de las farsas. El quebranto patrimonial no es un error, es un crimen contra la ciudad, y los responsables deben pagar por ello.
¡La máscara se ha caído, alcaldesa! Los números no mienten, aunque usted lo intente.





