La Comisión Nacional del Agua desplegó este fin de semana brigadas técnicas y equipos de telemetría para reforzar el monitoreo de los ríos Candelaria y Caribe, tras reportes de incrementos súbitos en sus niveles por las lluvias atípicas de junio. La medida busca prevenir desbordamientos que afecten a 18 comunidades ribereñas de Campeche y Tabasco.
El Organismo de Cuenca Península de Yucatán informó que el río Candelaria alcanzó 5.32 metros en la estación El Pital, 78 centímetros por debajo de su escala crítica, pero con tendencia al alza de 4 cm por hora. El río Caribe, en la estación La Esmeralda, registra 3.91 metros, a 52 cm del nivel de alerta. Ambos cauces drenan hacia la Laguna de Términos, zona vulnerable a inundaciones.
Conagua instaló tres nuevos limnímetros automáticos con transmisión satelital y desplazó a 25 técnicos para realizar aforos cada seis horas. También activó el radar meteorológico de Sabancuy para dar seguimiento en tiempo real a las celdas de tormenta que se forman en Guatemala y bajan hacia la región. “No estamos en emergencia, pero sí en vigilancia preventiva. La saturación del suelo por las lluvias de la semana pasada reduce el margen de amortiguamiento”, explicó el director local, Roger Medina.
Protección Civil de Campeche mantiene en alerta amarilla a Candelaria, Escárcega y Palizada. En coordinación con Conagua, habilitó 14 refugios temporales y preposicionó costaleras en los puntos identificados como bordos bajos: Pejelagarto, El Desengaño y San Dimas.
En 2020, el Candelaria se desbordó y dejó más de 3 mil damnificados. Para evitarlo, Conagua realiza desazolve en 8 km del cauce y revisa compuertas de derivadoras agrícolas. Además, pidió a los municipios suspender la extracción de arena hasta nuevo aviso.
El Servicio Meteorológico Nacional pronostica lluvias fuertes para las próximas 72 horas por un canal de baja presión en el sureste. La dependencia llamó a la población a no tirar basura en afluentes, reportar grietas en bordos y seguir los boletines oficiales.
Con los ríos bajo la lupa y el suelo sin capacidad de absorción, Conagua apuesta al monitoreo minuto a minuto para ganarle tiempo al agua. La consigna, dicen los técnicos, es clara: “Que el río no nos madrugue”.






