Una brigada costera conformada por 100 habitantes de Isla Arena, en el municipio de Calkiní, se convirtió en la primera línea de defensa ambiental de la región al lograr la restauración directa de 60 hectáreas de manglar que habían sido arrasadas por el impacto del huracán “Milton”.
La estrategia comunitaria operó a través de la inyección de un millón de pesos destinados al pago de jornales locales, lo que permitió reactivar la economía de la zona y garantizar el sustento familiar en un periodo de alta vulnerabilidad tras el desastre natural.
El motor comunitario y el protagonismo femenino
La secretaria de Medio Ambiente y Cambio Climático, Jocelyn Durán Murrieta, informó que el éxito de esta intervención radica en el diseño de su fuerza de trabajo en campo, la cual contó con una destacada participación de las mujeres de la comunidad.
La fuerza operativa se distribuyó de la siguiente manera:
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Participación femenina: 80 mujeres encabezaron las labores de reforestación y limpieza directamente en las zonas de lodo.
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Participación masculina: 20 hombres integraron las tareas de apoyo y logística pesada en los litorales.
Proyecto de Acción en la Península de Yucatán: Inversión millonaria
La funcionaria estatal puntualizó que los trabajos de rescate ambiental ejecutados en Isla Arena no representan un esfuerzo aislado, sino que constituyen la punta de lanza del denominado Proyecto de Acción en la Península de Yucatán.
Con la ejecución de estos recursos, las autoridades ambientales y los comités comunitarios buscan acelerar la recuperación de los sumideros de carbono y los reservorios de biodiversidad marina, demostrando que la resiliencia costera del sureste mexicano depende directamente de la inclusión y el beneficio económico de sus propios habitantes.






