Productores de maíz en Campeche mantienen su reclamo ante las autoridades: el apoyo económico y el insumo que debieron recibir desde marzo aún no les llega. La demora, señalan, los tiene sin liquidez para el ciclo agrícola actual y con deudas que crecen en tiendas de insumos y con prestamistas.
Los campesinos de municipios como Hopelchén, Calkiní, Champotón y Calakmul explican que sembraron confiando en los programas de apoyo al campo. El compromiso era entrega de recursos en el primer trimestre del año para compra de semilla, fertilizante y combustible. Ya estamos en septiembre y muchos siguen esperando. “Sembramos con lo que teníamos y con préstamos. Si el apoyo no llega, la cosecha se pierde y la familia se queda sin nada”, comentó un productor de Hopelchén.
Dirigentes de organizaciones campesinas ya presentaron oficios a la Secretaría de Agricultura y a delegaciones federales en el estado. Piden fechas claras de pago y transparencia en el padrón de beneficiarios. Aseguran que la falta de apoyo impacta directo en la producción de maíz, cultivo base para consumo local y para alimentación de ganado.
Técnicos del sector advierten que el retraso también afecta la preparación de tierras para el siguiente ciclo. Sin capital, los productores no pueden rentar maquinaria ni pagar jornaleros a tiempo. El riesgo es que hectáreas se queden sin sembrar y la entidad pierda toneladas de grano que abastecen mercados regionales.
Autoridades estatales reconocieron el problema y dijeron que gestionan con la Federación para liberar los recursos. Mientras, los campesinos piden que no haya más promesas: quieren calendario de entrega y que se priorice a quienes ya cumplieron con requisitos y documentación.
En Campeche el maíz no es solo cultivo, es sustento. Por eso el reclamo es urgente: que el apoyo que debió entregarse desde marzo llegue ya, antes de que la temporada cierre y las pérdidas sean irreversibles.






