La actividad petrolera en Ciudad del Carmen atraviesa uno de sus momentos más complicados. Empresas contratistas reportan falta de pagos a proveedores y a trabajadores, una situación que ha derivado en bloqueos, protestas a pie de plataforma y lo que en la isla ya llaman “boca masiva” de personal. El resultado inmediato es la fuga de mano de obra calificada hacia otros estados y sectores.
Trabajadores de plataformas y talleres navales denuncian que los atrasos en nómina llegan a quincenas y meses. Con deudas acumuladas, muchos optaron por renunciar y buscar empleo en Tabasco, Tamaulipas o incluso fuera del país. Soldadores, tuberos, electricistas y técnicos de mantenimiento son los perfiles más solicitados en otras plazas, y Carmen pierde experiencia que tomó años formar.
La “boca masiva” se refleja en los muelles y en los filtros de acceso a instalaciones. Cuadrillas completas han dejado el turno sin relevo, lo que obliga a redistribuir personal y a detener actividades no esenciales. Contratistas aseguran que el problema no es solo local: depende del flujo de pagos de Pemex y de la asignación presupuestal para proyectos de exploración y mantenimiento.
Proveedores pequeños son los más golpeados. Sin liquidez, recortan personal o cierran. Hoteles, restaurantes y transporte de la isla resienten la caída en el consumo. La Cámara de Comercio local advirtió que si no se normalizan los pagos, el daño a la economía de Carmen será de largo plazo.
Autoridades estatales han sostenido mesas con Pemex y con empresas para destrabar adeudos. Piden priorizar nómina y créditos puente para contratistas. Mientras, sindicatos insisten en garantías de pago y condiciones de seguridad en plataformas.
Ciudad del Carmen construyó su vocación petrolera con capital humano especializado. Hoy esa ventaja se diluye. Recuperarla dependerá de pagos puntuales, contratos claros y un plan que devuelva certidumbre a quienes hacen que la isla siga produciendo.






