Con un balance de afectación notablemente menor al del ciclo anterior, la temporada oficial de incendios forestales en Quintana Roo ha entrado en una fase de vigilancia estricta. Hasta la fecha, el estado registra una pérdida de 600 hectáreas en 11 siniestros, una cifra que contrasta de forma drástica con las 6,000 hectáreas devastadas durante el año 2025, según informaron las autoridades de seguridad y rescate.
Guillermo Núñez Leal, director de Protección Civil estatal, detalló que el panorama actual es sumamente favorable, pero enfatizó que las condiciones climáticas impiden cualquier tipo de exceso de confianza o relajación en los sectores operativos.
“Es que nos está yendo súper bien hasta el momento, llevamos 600 hectáreas en toda la temporada, pero sin embargo no nos podemos confiar y seguimos trabajando, continuamos haciendo acciones preventivas”, apuntó el funcionario.
«El Jas»: El siniestro de mayor impacto en el sur del estado
De los 11 incendios contabilizados en lo que va del año, el de mayor magnitud se localizó en el sur de la entidad, específicamente en el municipio de Othón P. Blanco, en la zona conocida como “El Jas”. Debido a la densidad de la selva y la extensión del fuego, este incidente requirió un despliegue coordinado de brigadas de los tres órdenes de gobierno y el uso de herramientas aéreas para su liquidación.
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Superficie afectada: El siniestro consumió un total de 366 hectáreas (más de la mitad del acumulado estatal de la temporada).
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Fuerza de tarea: En el combate participaron voluntarios locales, brigadistas de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) y fuerzas federales.
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Apoyo aéreo: El subsector de emergencias federales activó y desplegó un helicóptero cisterna para realizar descargas de agua en los puntos de calor de más difícil acceso terrestre.
Monitoreo permanente ante la llegada de la canícula
Aunque el calendario marca el cierre teórico de la temporada de incendios (la cual comprende formalmente de enero a junio debido al inicio del periodo de lluvias recurrentes), el calor extremo obliga a mantener activos los protocolos de prevención y respuesta rápida.
El titular de Protección Civil alertó que los meses venideros representan un reto debido al fenómeno de la canícula (el periodo de 40 días con las temperaturas más altas del año y una disminución notable de las precipitaciones), el cual se presenta entre los meses de julio y agosto.
Por ello, las brigadas estatales, en coordinación con dependencias federales y cuerpos de voluntarios, mantendrán el monitoreo constante y los recorridos de brechas cortafuego en las zonas de mayor riesgo del estado para evitar que el calor extremo reactive las afectaciones en las selvas quintanarroenses.






