Campeche registró 8,593 delitos contra infancias y adolescencias entre 2020 y 2024, según datos oficiales de incidencia delictiva. La cifra ubica a la entidad con un promedio de más de 1,700 casos al año y prende las alertas sobre violencia, omisión de cuidados y agresiones en el entorno familiar y escolar.
El desglose muestra que los delitos más reportados fueron violencia familiar, lesiones, amenazas y abuso sexual. Organizaciones que trabajan con niñez señalan que muchos casos no llegan a denuncia por miedo, dependencia económica o desconocimiento de las rutas de atención. “Las cifras oficiales son solo la punta del iceberg. La violencia contra niñas y niños suele ocurrir en casa y callarse”, explicó una representante de un colectivo local.
La Fiscalía de Campeche informó que se abrieron carpetas de investigación en cada caso y que trabaja con la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes para dar seguimiento. Aseguró que hay protocolos para atención inmediata, valoración médica y apoyo psicológico a las víctimas. También dijo que se fortalecieron las unidades especializadas para que los menores rindan entrevista en condiciones de protección.
Autoridades educativas reconocieron que las escuelas son el segundo espacio donde se detectan más alertas, después del hogar. Por eso impulsan programas de prevención, capacitación a docentes y líneas de denuncia anónima. Padres de familia piden más campañas en comunidades rurales, donde el acceso a información y servicios es menor.
Expertos coinciden en que reducir la cifra requiere prevención desde la primera infancia, castigo efectivo a agresores y redes de apoyo comunitario. Mientras tanto, Campeche enfrenta el reto de convertir esos 8,593 casos en acciones concretas: más denuncia, más atención y menos impunidad.
La sociedad civil insiste: proteger a la niñez no es solo tarea del gobierno. Es responsabilidad de vecinos, maestros y familias para que ningún caso más se quede en silencio.





