Un estudio de lingüística cultural publicado esta semana califica a Bad Bunny como el “embajador imperfecto” del español. La investigación, realizada por académicos de la Universidad de Puerto Rico, concluye que el artista boricua no representa el español “académico”, pero sí es el rostro más influyente del idioma a nivel global en 2026.
El análisis revisó letras, entrevistas y redes de Benito Martínez durante los últimos cinco años. Halló que su forma de hablar mezcla jerga puertorriqueña, anglicismos, neologismos y pausas rítmicas que rompen las normas de la Real Academia Española. Palabras como “yo perreo sola”, “safaera” o “un x100pre” no aparecen en diccionarios, pero ya las usa la Generación Z de Madrid a Buenos Aires.
“Es imperfecto porque no sigue la gramática tradicional ni busca prestigio lingüístico. Pero es embajador porque llevó el español callejero, con acento caribeño, a estadios, TikTok y listas de Billboard sin traducirlo”, explica la Dra. Mariela Torres, autora principal del estudio.
El informe destaca 3 efectos. Primero, democratizó el español: jóvenes no hispanohablantes cantan en español sin entender cada palabra, solo por sonido y actitud. Segundo, validó los dialectos: el “español de reguetón” dejó de verse como incorrecto y pasó a ser identidad. Tercero, generó tensión: profesores y puristas critican que sus letras normalicen faltas ortográficas y préstamos del inglés.
Bad Bunny nunca pidió ser maestro de lengua. Él mismo ha dicho que canta “como habla en la esquina”. Justo esa naturalidad lo hace poderoso. Mientras otros artistas suavizan su acento para sonar “neutros”, él mantiene el suyo y aun así llena estadios en Tokio, París y Londres.
El estudio cierra con una idea incómoda para la norma: el español no lo defiende solo la academia. Lo expanden quienes lo viven, lo tuercen y lo ponen de moda. Imperfecto, sí. Pero embajador, sin duda.





