En un desgarrador recordatorio de la crisis de seguridad que azota a la región, el colectivo Madres Buscadoras de Chiapas descubrió fragmentos óseos calcinados en dos puntos distintos de la geografía estatal. Estos hallazgos fortalecen las sospechas de las familias sobre la operación de fosas clandestinas y posibles zonas de ejecución y desaparición masiva controladas por células delictivas en la entidad.
La primera intervención tuvo lugar dentro de la reserva federal Villa de Allende, un Área Natural Protegida ubicada en el municipio de Berriozábal. En ese sitio, las mujeres ubicaron osamentas humanas con huellas de fuego, cuya antigüedad preliminar ronda el año.
El descubrimiento fue posible debido a que un incendio forestal ocurrido hace un mes consumió la maleza, dejando al descubierto una zona de tierra negra donde yacían las evidencias. Entre las piezas rescatadas por el colectivo se encuentran:
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Un cráneo humano que carece de mandíbula.
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Una estructura pélvica (cadera).
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Múltiples fragmentos que corresponden a una columna vertebral.
Las activistas señalaron que este punto ya contaba con antecedentes de horror, pues hace siete años los lugareños reportaron el entierro ilegal de un cuerpo en las inmediaciones.
Evidencias de violencia extrema en Venustiano Carranza
El segundo escenario se localizó en el rancho El Cedro, situado en la comunidad de Pujiltic, dentro del municipio de Venustiano Carranza. Tras una extenuante jornada de excavación que se prolongó por cuatro días consecutivos, las madres rastreadoras desenterraron más restos humanos calcinados y material balístico, llenando casi dos contenedores de plástico con casquillos percutidos de diversos calibres.
Las líderes de la agrupación civil catalogaron esta intervención como el logro más relevante desde que iniciaron formalmente sus brigadas de campo hace tres meses.
La cifra negra del estado: Mientras los censos de las instituciones públicas reportan entre 1,800 y 1,900 carpetas de investigación por desaparición en Chiapas, el colectivo estima que el número real supera con creces las 3,000 víctimas, explicando que el miedo a las represalias de los grupos criminales obliga a cientos de familias a guardar silencio y no denunciar ante el Ministerio Público.
Por estos hechos, la Fiscalía General del Estado (FGE) comunicó que un equipo de peritos interdisciplinarios acompañó las diligencias de la semana pasada en el rancho El Cedro. La representación social precisó que las piezas óseas recuperadas ya se encuentran en los laboratorios forenses bajo estrictos análisis de ADN para certificar científicamente su origen humano, un proceso cuyos dictámenes periciales tardarán entre 15 y 21 días en integrarse a las indagatorias.






