Andrea Kimi Antonelli está imparable. El piloto italiano de Mercedes ganó este domingo el Gran Premio de Canadá y ligó su cuarto triunfo consecutivo en la Fórmula 1, confirmando que 2026 es su año. Con 19 años, el novato domina el campeonato con una madurez que asombra al paddock.
Antonelli largó desde la pole en el Circuito Gilles Villeneuve y controló la carrera de principio a fin. Resistió la presión de Max Verstappen en las primeras 15 vueltas y luego gestionó neumáticos con frialdad pese a dos salidas del safety car. Cruzó la meta 3.4 segundos delante del tricampeón de Red Bull, mientras Lando Norris completó el podio para McLaren.
“Cuatro seguidas suena irreal. El auto vuela, pero lo que más disfruto es que cada fin de semana aprendo algo”, dijo Antonelli, aún con el casco en la mano, mientras el equipo le coreaba “Kimi, Kimi” desde el muro. Con este resultado suma 158 puntos y le saca 41 a Verstappen en el Mundial de Pilotos.
La racha inició en Imola, siguió en Mónaco y Barcelona, y ahora se consolidó en Montreal bajo lluvia intermitente. Toto Wolff no ocultó la emoción: “Cuando lo subimos sabíamos que era especial, pero esto supera cualquier expectativa. No comete errores, entiende la carrera como un veterano”.
La clave estuvo en la estrategia. Mercedes apostó por medios-duros y alargó el primer stint para hacer undercut a Red Bull. Antonelli respondió con vueltas de clasificación cuando le pidieron “push”. Su ingeniero, Peter Bonnington, solo le dijo al final: “Esto es historia, chico”.
Verstappen reconoció la superioridad: “Hoy no teníamos su ritmo. Kimi no falló”. Norris, por su parte, celebró volver al podio, pero admitió que Mercedes está en otro nivel.
Con 10 fechas disputadas, Antonelli ha ganado cinco carreras y subido al podio en ocho. Mercedes lidera Constructores con 294 unidades, 78 más que Red Bull.
La siguiente cita es el Gran Premio de Austria en Spielberg, en dos semanas. Ahí, el italiano buscará un quinto triunfo al hilo, algo que solo lograron Vettel, Schumacher y Ascari antes de los 21 años.
En Montreal, Antonelli no solo ganó: mandó un mensaje. La nueva era de la Fórmula 1 ya tiene nombre y apellido.






