Rusia lanzó durante la madrugada de este jueves uno de los bombardeos más intensos contra Kiev desde el inicio de la guerra en Ucrania, utilizando cientos de drones y decenas de misiles que dejaron al menos 12 personas muertas y decenas de heridos.
De acuerdo con la Fuerza Aérea ucraniana, el ataque incluyó 675 drones de ataque y 56 misiles, dirigidos principalmente contra la capital ucraniana. Aunque las defensas aéreas lograron interceptar una parte importante de los proyectiles, las autoridades reconocieron dificultades para neutralizar misiles balísticos.
Durante varias horas se activaron las alertas antiaéreas en Kiev y otras ciudades, mientras miles de habitantes buscaron refugio en estaciones del metro y refugios subterráneos.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, informó que alrededor de 20 instalaciones resultaron dañadas, entre ellas edificios residenciales, una escuela, una clínica veterinaria y otras infraestructuras civiles.
Equipos de rescate localizaron siete cuerpos entre los escombros de un edificio destruido: tres hombres, tres mujeres y una niña. Además, al menos 45 personas resultaron heridas.
Los ataques también alcanzaron las regiones de Odesa, Jersón y Járkov, donde se reportaron nuevos lesionados y daños materiales.
Diversos líderes europeos condenaron la ofensiva. El presidente francés, Emmanuel Macron, afirmó que Moscú ataca zonas civiles ante la falta de avances militares decisivos. Por su parte, Ursula von der Leyen señaló que Rusia “se burla abiertamente” de los esfuerzos internacionales por alcanzar la paz.
En contraste, el Kremlin aseguró que los bombardeos estuvieron dirigidos contra objetivos militares y estructuras energéticas vinculadas al ejército ucraniano.
La nueva ofensiva ocurre pocos días después de la frágil tregua promovida por Donald Trump, quien buscó acercar posiciones entre Moscú y Kiev. Sin embargo, ambas partes se acusaron mutuamente de violar el cese al fuego.
Además, Ucrania solicitó a Trump abordar el conflicto durante sus reuniones en China con Xi Jinping, mientras Kiev insiste en mantener el respaldo internacional frente a la escalada militar rusa.






