Con 35 puntos, Jalen Brunson desató la locura en el Madison Square Garden y condujo a los New York Knicks a una paliza de 137-98 sobre los Philadelphia 76ers en el Juego 1 de las semifinales de la Conferencia Este, tomando ventaja 1-0 en la serie.
Brunson fue un huracán desde el arranque: anotó 14 de los 33 puntos de los Knicks en el primer cuarto y se fue al descanso con 27 unidades, incluyendo un triple sobre la bocina que levantó a los 19,812 aficionados. Terminó con 12 de 18 en tiros de campo, 3 de 6 en triples y 8 asistencias en apenas 31 minutos. “Concentración. La manera en la que jugamos en defensa al inicio realmente nos impulsó en la ofensiva”, explicó el capitán tras el juego.
Los Knicks, que venían de eliminar a Atlanta en seis partidos, aprovecharon 10 días de descanso frente a unos Sixers exhaustos que apenas 48 horas antes remontaron un 3-1 a Boston en siete juegos. Nick Nurse tiró la toalla a mediados del tercer cuarto y sentó a Joel Embiid, Tyrese Maxey y Paul George cuando la diferencia rondaba los 30 puntos. Embiid se quedó en 14 puntos con 3 de 11 en tiros, Maxey sumó 13 y George 17.
El dominio fue total: Nueva York tiró 68% en el primer cuarto y se fue al medio tiempo 74-51, la segunda mejor anotación de la franquicia al descanso en playoffs. Karl-Anthony Towns aportó 17 puntos, 6 rebotes y 6 asistencias en 20 minutos; OG Anunoby agregó 18 con solo un fallo, y Mikal Bridges otros 17. Los Knicks ganaron por tercer partido consecutivo con diferencia de 30+ puntos, algo que no ocurría desde 1997.
“Ganar por 1 punto o por 30 sigue contando como una sola victoria. Hay que seguir”, advirtió Brunson, recordando que la serie está 1-0. El Juego 2 se disputa este miércoles 6 de mayo en el Garden, con los Sixers obligados a reaccionar para no viajar 0-2 a Philadelphia.
Con Brunson en modo quirúrgico y un equipo que defiende, corre y anota con eficiencia, los Knicks emergen como favoritos del Este. Por ahora, que nos acopia: el Madison volvió a ser fortaleza y el sueño del anillo sigue vivo.





