Una investigación de BBC News Brasil destapó cómo el agente de modelos francés Jean-Luc Brunel, socio cercano de Jeffrey Epstein, utilizó agencias y concursos de belleza en Sudamérica para reclutar adolescentes y enviarlas a Estados Unidos con el financiero, condenado por delitos sexuales.
El epicentro fue el certamen “Models New Generation” realizado en agosto de 2004 en Guayaquil. Brunel, fundador de MC2 Model Management, organizó el evento con el respaldo de marcas internacionales y cadenas como Fashion TV y Rede Globo. Decenas de jóvenes de América, Europa y Asia, de entre 15 y 19 años, participaron. Tras bambalinas, el concurso sirvió como fachada para captar chicas vulnerables.
Gláucia Fekete, brasileña, tenía 16 años cuando Brunel visitó su casa rural para convencer a su madre de que la dejara viajar sola a Ecuador. “¿Qué me habría pasado si hubiera desobedecido a mi madre y me hubiera ido a Nueva York?”, pregunta hoy. Otras cuatro brasileñas fueron llevadas a fiestas en la mansión de Epstein en Nueva York. Una testigo declaró que Brunel llevó a la casa de Epstein a cuatro menores, de entre 13 y 15 años, y que fue Epstein quien pagó las visas para que entraran a http://EE.UU.
Los documentos desclasificados por el Departamento de Justicia muestran que el Boeing 727 de Epstein aterrizó en Guayaquil los días 24 y 25 de agosto de 2004, coincidiendo con la final del concurso. Correos internos revelan que Ghislaine Maxwell coordinó el abastecimiento de combustible, inicialmente negado por escasez.
Brunel, procesado en Francia por violación, agresión sexual y trata de personas, fue hallado muerto en su celda de París en febrero de 2022. Una exempleada de su agencia testificó que MC2 “no era rentable” y que Epstein solo estaba interesado “en las chicas, incluidas algunas menores”. La mujer señaló a una “agente madre” en Brasil que le suministraba jóvenes a Brunel.
Epstein, detenido en 2019, se suicidó en una prisión de Manhattan antes de su juicio. Aunque nunca fue acusado por hechos posteriores a 2008, las nuevas pruebas indican que siguió explotando a modelos jóvenes hasta al menos 2015, ofreciéndoles dinero y “oportunidades” a cambio de masajes y actos sexuales.
La red operó con impunidad durante años: castillos en Normandía y apartamentos en París fueron utilizados como sitios de abuso, según una orden judicial francesa de 2023. Las víctimas eran aisladas y trasladadas bajo la promesa de contratos profesionales.
Que nos acopie la memoria: detrás del glamour de pasarelas y concursos, se escondió una estructura de trata que utilizó a Sudamérica como cantera de reclutamiento para uno de los mayores escándalos sexuales del siglo.






