Pescadores y ambientalistas de Champotón denunciaron la presencia de restos de hidrocarburo y petroquímicos en varios puntos del litoral, desde Villa Madero hasta el kilómetro 46 de la carretera Isla Aguada-Champotón. Los residuos, en forma de chapopote y manchas de crudo, llegaron arrastrados por las corrientes tras el derrame registrado en febrero frente a la Sonda de Campeche.
Jacqueline May Díaz, vocera de la asociación Desarrollo y Medio Ambiente, documentó los residuos en playas campechanas y advirtió que representan un riesgo directo para los campamentos tortugueros instalados en la zona. “Es temporada de anidación de tortuga carey y blanca. Si el hidrocarburo toca la arena, los nidos se pierden”, señaló. También reportó afectaciones a la pesca ribereña: los compradores rechazan el producto por temor a contaminación.
El derrame, atribuido por autoridades a la fuga de un oleoducto en el Complejo Cantarell y a dos emanaciones naturales, impactó más de 630 kilómetros de costa en Campeche, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas. El grupo interinstitucional que atiende la emergencia informó que ya se recolectaron 889.4 toneladas de hidrocarburo en 48 playas de los tres primeros estados. En Campeche, 32 playas quedaron limpias y 16 seguían con arribazón intermitente.
Más de 3 mil elementos de Marina, Semarnat, Pemex, Profepa y ASEA participan en la contención, con 25 buques, 9 aeronaves, drones submarinos y 2 mil metros de barreras. La Semar confirmó que el origen está controlado y que se inspeccionan plataformas con buzos y tecnología para descartar fallas estructurales.
Sin embargo, organizaciones como Greenpeace y el Cemda critican que el Plan Nacional de Contingencia no se activó a tiempo. Imágenes satelitales indican que el derrame inició entre el 11 y 17 de febrero cerca de la plataforma Abkatún, pero las acciones de limpieza se intensificaron hasta marzo.
En Champotón, pescadores exigen estudios a especies marinas para determinar si son aptas para consumo humano. “El derrame nos dio un golpe bajo. El mercado no quiere nuestro pescado”, lamentó Nancy Ochoa, pescadora de Alvarado. Ambientalistas piden suspender la exploración en el Golfo hasta identificar responsables y aplicar el principio “el que contamina paga”.
Las autoridades aseguran que las playas turísticas están limpias para Semana Santa, pero en Villa Madero y Seybaplaya aún se observan bolas de chapopote. La ASEA integra investigaciones para fincar responsabilidades. Que no se acopie la indiferencia: el Golfo necesita vigilancia permanente, porque el crudo llega al fondo marino y afecta 15 años la reproducción de arrecifes.






