En una declaración que sacudió la quinta audiencia del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, el psicólogo Carlos Díaz aseguró que el astro padecía trastorno bipolar y rasgos de personalidad narcisista, condiciones que, según su testimonio, complicaron su tratamiento y su vínculo con el equipo médico.
Díaz, uno de los siete profesionales de la salud imputados por homicidio simple con dolo eventual, explicó ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°7 que Maradona presentaba “oscilaciones anímicas marcadas, insomnio crónico, conductas autolesivas y una negativa persistente a tomar la medicación psiquiátrica indicada”. Añadió que el exfutbolista tenía “un trastorno de personalidad con rasgos narcisistas que lo llevaban a rechazar cualquier límite externo, incluidas las internaciones”.
El psicólogo fue contratado en octubre de 2020 por el abogado Matías Morla para una desintoxicación domiciliaria tras la cirugía por un hematoma subdural. Según Díaz, Maradona combinaba psicofármacos con alcohol, lo que generaba “hipolucidez mental y debilitamiento del juicio crítico”. Sostuvo que la Ley de Salud Mental impedía internarlo contra su voluntad porque “no había riesgo cierto e inminente para sí o terceros” y que “las múltiples internaciones anteriores habían fallado”.
Durante su exposición, Díaz defendió su actuación: “No formé parte de un plan para que Maradona muriera. La muerte me desprestigia”. También reveló tensiones con la familia. Dijo que ocultó su relación con Morla a las hijas del Diez “por el odio que le tenían al apoderado” y que “gran parte del malestar anímico de Maradona se debía a disputas familiares”.
La fiscalía cuestionó mensajes en los que Díaz proponía “pasarle la pelota a la familia” y hablaba de tener enfermeros 24/7 “para cubrirnos”. El acusado respondió que buscaba resguardar al paciente sin invadirlo. La junta médica oficial había concluido en 2021 que Maradona “no se encontraba en pleno uso de sus facultades mentales” al firmar documentos días antes de morir.
Además de Díaz, están imputados el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, la coordinadora de Swiss Medical Nancy Forlini, el médico Pedro Di Spagna, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni y el enfermero Ricardo Almirón. Todos enfrentan penas de 8 a 25 años.
El juicio continúa con la expectativa de nuevos testimonios, mientras se debate si el equipo médico subestimó un cuadro psiquiátrico complejo que, según el psicólogo, incluía bipolaridad y narcisismo.





