“Si tienes calentura, aquí no hay ni Mejoral”, reclaman usuarias de las casas de salud rurales de Escárcega, donde la falta de medicamentos y de personal ha convertido la atención primaria en un viacrucis para cientos de familias.
María Fernando López y Alicia del Carmen Guzmán, amas de casa de comunidades cercanas, relataron que al acudir al hospital IMSS-Bienestar “Jannel Romero Aguilar” o a los dispensarios ejidales, la respuesta es la misma: “cómprelo en particular”. Jarabes, analgésicos, insulina y material de curación escasean desde hace meses, y cuando hay, se agota en días. “Si una persona va al hospital es porque no tiene dinero para un particular. A veces la vida depende de un paracetamol”, lamentó López.
En las localidades rurales la situación se agrava. Promotores de salud admiten que hay casas de salud que abren de forma intermitente o sin personal fijo, y que los insumos básicos no llegan. “En muchas ocasiones no contamos ni con Mejoral para un cuadro de calentura; si requieres de otro tipo de medicamento, simplemente no lo tienen”, explicaron pobladores.
El problema no es nuevo. Desde 2023, usuarios denuncian que el hospital del IMSS-Bienestar de Escárcega opera sin agua potable constante y con carencias que la dirección no resuelve. La gobernadora Layda Sansores ha asegurado que los servicios “andan bien”, pero las familias contradicen la versión oficial: deben costear desde gasas hasta antibióticos, pese a que la ley establece gratuidad.
A nivel nacional, el desabasto persiste. Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que el abasto de medicamentos gratuitos ronda el 80%, pacientes y personal médico reportan fallas logísticas tras el cambio del modelo de compras en 2019, el veto a distribuidoras y la fallida Megafarmacia del Bienestar. En Escárcega, la estrategia “Rutas de la Salud” aún no resuelve los vacíos en las comunidades más apartadas.
Habitantes hicieron un llamado urgente al secretario de Salud, Omar Gómez Cruz, y al gobierno estatal para reactivar las casas de salud, garantizar plantillas completas y surtir medicamentos esenciales. “No se ha mejorado en nada. Se pone en riesgo la vida por cosas simples que podrían atenderse con una pastilla”, concluyeron.




