La FIFA dio un golpe de autoridad contra el racismo y la discriminación: a partir del Mundial de 2026, los futbolistas que se cubran la boca durante una confrontación con un rival podrán ser expulsados con tarjeta roja directa. La nueva regla fue aprobada por unanimidad este martes por la IFAB en reunión extraordinaria celebrada en Vancouver y se aplicará en la Copa del Mundo que arranca el 11 de junio en Estados Unidos, México y Canadá.
“Si un jugador se tapa la boca y dice algo, debe presumirse que ha dicho algo que no debería haber dicho. Si no tienes nada que ocultar, no te tapas la boca”, sentenció el presidente Gianni Infantino, impulsor de la medida. La normativa, bautizada informalmente como “Ley Vinicius”, busca evitar que insultos racistas, homófobos o discriminatorios queden impunes al ocultarse tras la mano o la camiseta.
El detonante fue el incidente de febrero en la Champions League, cuando el argentino Gianluca Prestianni, del Benfica, se tapó la boca con la camiseta mientras discutía con Vinícius Jr. El brasileño lo acusó de llamarlo “mono” repetidamente. La UEFA no pudo comprobar el insulto racial, pero sancionó a Prestianni con seis partidos por “conducta homófoba” tras admitir que le dijo “maricón”. El episodio reactivó el debate sobre los gestos que impiden leer los labios y probar agresiones verbales.
La IFAB aclaró que la expulsión quedará “a discreción del organizador de la competición”. En el Mundial 2026 será obligatoria. Además, se aprobó otra modificación: los jugadores que abandonen el terreno de juego en señal de protesta por una decisión arbitral también verán la roja, al igual que técnicos que inciten a hacerlo. El equipo que provoque la suspensión perderá por incomparecencia.
Infantino subrayó que ambas reglas buscan “erradicar comportamientos inaceptables y reforzar el respeto”. Las 48 selecciones participantes serán notificadas esta semana durante el 76º Congreso de la FIFA. Las demás competencias podrán adoptarlas antes de que entren formalmente en vigor el 1 de julio de 2026.
Con 104 partidos y miles de cámaras, el Mundial más grande de la historia también será el más vigilado. Cubrirse la boca para insultar ya no será estrategia: costará la expulsión.





