Con termómetros que superan los 40 °C a la sombra y sensación térmica de hasta 45 °C, Campeche enfrenta una ola de calor que ya encendió alertas sanitarias: los alimentos perecederos pueden echarse a perder en menos de una hora si se dejan al aire libre, advirtieron especialistas y la Secretaría de Protección Civil.
El Servicio Meteorológico Nacional confirmó que el estado forma parte de las entidades con temperaturas máximas entre 40 y 45 °C durante esta semana, junto con Tabasco, Yucatán y Quintana Roo. La alta presión sobre el Golfo de México impide la formación de nubes y prolonga los periodos de radiación solar, lo que dispara el riesgo de descomposición acelerada de lácteos, carnes, pescados, comidas preparadas y mayonesas caseras.
“Arriba de 7 °C los lácteos se vuelven inestables; la carne cruda y el pescado requieren estar debajo de 4 °C. En este calor, una hora basta para que bacterias como Salmonella y E. coli se multipliquen”, explicó la Secretaría de Salud estatal. Los mercados y puestos ambulantes son puntos críticos: productos que no se mantienen en refrigeración constante presentan mal olor, textura viscosa o envases hinchados en minutos.
Las autoridades sanitarias recomiendan refrigerar inmediatamente después de la compra, evitar dejar alimentos perecederos a temperatura ambiente por más de 60 minutos y verificar que los refrigeradores operen debajo de 4 °C. También piden consumir productos frescos y desechar aquellos con signos de descomposición, pues pueden provocar gastroenteritis y deshidratación, cuadros que ya suman tres casos atendidos en Campeche por golpe de calor y quemadura solar en lo que va de 2026.
El impacto va más allá de la salud: el calor acelera la maduración y descomposición de frutas y verduras, lo que golpea a productores locales y eleva el riesgo de pérdidas económicas. La Secretaría de Protección Civil exhortó a la población a hidratarse, usar ropa ligera, no exponerse al sol entre 11:00 y 16:00 horas y mantener frescos a menores, adultos mayores y personas con discapacidad.
Mientras la ola de calor continúe, los campechanos viven con una consigna clara: en la cocina, el tiempo corre más rápido que nunca.






