Sin reflectores estridentes ni promesas grandilocuentes, Julio César Chávez Jr. reaparece este viernes 25 de abril en el estadio Adolfo López Mateos de Reynosa con una sola idea fija: derrotar al colombiano Jhon Caicedo y demostrar que su segunda etapa en el boxeo va en serio. “Voy a noquearlo. No vengo a pasearme, vengo a ganar con claridad”, soltó el sinaloense, de 40 años, en una breve charla con medios locales, horas antes de la ceremonia de pesaje.
El combate ante Caicedo (13-1, 5 KO) será el segundo de Chávez Jr. (55-7-1, 35 KO) en 2026, tras noquear en enero a Ángel Julián Sacco en San Luis Potosí. La función, avalada por el Consejo Mundial de Boxeo y transmitida por Boxeo Azteca, marca su regreso a territorio tamaulipeco bajo el impulso del alcalde Carlos Peña Ortiz, quien invitó a la afición de Reynosa y del Valle de Texas a llenar el parque Adolfo López Mateos para ver “17 peleas más en una cartelera histórica”.
Lejos del Chávez Jr. mediático que llenó portadas por su derrota ante Jake Paul en junio de 2025 y por su posterior proceso judicial en México y Estados Unidos, el hijo de la leyenda luce ahora mesurado. Entrena en Culiacán bajo la supervisión de su padre y asegura que la disciplina volvió a su vida. “Me volvió a entrar las ganas de pelear. Disfruto el gimnasio, el sacrificio. Antes, por joven o por inmaduro, no lo valoraba”, reconoció.
Su rival, el caleño Caicedo, de 21 años, representa juventud y pegada. Chávez Jr. lo sabe y por eso evitó las bravuconadas: “Es fuerte, pero tengo la experiencia. Voy a imponer mi distancia, mi jab y, cuando se abra, lo termino”. El plan inmediato es claro: vencer el viernes, luego pelear en Puebla —compromiso pactado por el gobernador Alejandro Armenta como condición para que Julio César padre enfrente al “Travieso” Arce el 9 de mayo— y después buscar dos o tres combates más rumbo a una última oportunidad titular.
Julio César Chávez padre respalda el discurso: “Lo veo muy enfocado, parece que esta sí es la buena. Está concentrado en Reynosa y después en Puebla, pero lo más importante es que es otro Julio”. El propio excampeón reveló que pidió la pelea en Puebla como garantía antes de aceptar su exhibición benéfica.
Chávez Jr. pelea además en libertad condicional y con restricciones para salir de México mientras continúa su proceso judicial por presuntos vínculos con delincuencia organizada. Por eso, la ruta es local: Reynosa, Puebla y, si el cuerpo responde, un cetro antes del retiro. “No quiero que me den por acabado”, dijo en enero. Este viernes, sin estridencias, busca que los puños hablen por él.






