El Ministerio de Salud de Francia emitió este lunes una alerta nacional por el incremento de casos de lesiones neurológicas y accidentes vinculados al consumo recreativo de óxido nitroso, conocido como “gas de la risa”, especialmente entre adolescentes y universitarios de 15 a 25 años.
Según Salud Pública Francia, los servicios de urgencias reportaron 1,347 intoxicaciones en 2025, un alza de 41% frente a 2024. De ellas, 284 derivaron en hospitalizaciones por déficit de vitamina B12, parestesias, pérdida de movilidad y trastornos psiquiátricos. En lo que va de 2026 ya suman 412 casos, con dos muertes confirmadas en Lyon y Marsella por asfixia tras inhalar directamente de cápsulas.
Qué es y cómo se consume
El óxido nitroso se vende legalmente en cartuchos para sifones de cocina. Los jóvenes lo trasvasan a globos e inhalan para obtener euforia de 30 segundos. El bajo costo, 50 céntimos por cápsula, y la ausencia de resaca visible facilitaron su expansión en fiestas y vía redes sociales. La Agencia Nacional de Seguridad del Medicamento documentó consumo diario en 9% de los usuarios atendidos, con ingestas de hasta 150 cápsulas por sesión.
Impacto en la salud
La inhalación repetida inactiva la vitamina B12, esencial para la mielina. Neurólogos del Hospital Pitié-Salpêtrière han tratado a 63 pacientes en 18 meses con degeneración subaguda combinada de la médula: dificultad para caminar, hormigueo y, en cinco casos, paraplejia temporal. El tiempo medio de recuperación es de seis meses con inyecciones de B12 y fisioterapia. También aumentaron quemaduras por frío al colocar la cápsula en la boca y accidentes viales: Seguridad Vial reportó 17 siniestros en 2025 con conductores bajo efecto del gas.
Medidas
Desde el 1 de junio de 2023, Francia prohíbe vender óxido nitroso a menores y limita la cantidad a 10 cartuchos por persona. El gobierno anunció hoy que reforzará controles y lanzará en mayo la campaña “Rire n’est pas jouer” en institutos y TikTok. La Asamblea Nacional debate una ley que tipifica como delito la incitación al consumo y obliga a los fabricantes a añadir aceite de mostaza para provocar rechazo al inhalar.
Varias ciudades como Lille y Toulouse ya vetaron el uso en vía pública con multas de 135 euros. Asociaciones de padres piden clasificarlo como estupefaciente, pero el ministerio alega que el uso médico e industrial impide una prohibición total.
Los centros de adicciones abrieron 22 consultas especializadas y el número verde 0-800-23-13-13 ofrece orientación gratuita.






