Cozumel, Quintana Roo – 16 de abril de 2026
En medio de un creciente malestar entre la población y la base trabajadora de la isla, el presidente municipal de Cozumel, José Luis Chacón Méndez, ha sido señalado por intentar reprimir expresiones de apoyo ciudadano y sindical que cuestionan su gestión al frente del ayuntamiento.
Vecinos, trabajadores del sector servicios, hotelería y empleados municipales reportan un ambiente de tensión en el que cualquier manifestación de descontento es vista con sospecha desde el Palacio Municipal.
“Parece que hay miedo, paranoia o una extraña clarividencia para anticipar el evidente fin de una administración que muchos califican de pésima”, comentó una líder sindical del propio Ayuntamiento que prefirió reservar su nombre por temor a represalias.
Aunque pareciera un hecho aislado, incluso las opiniones del recién llegado Sindicato Nacional de Servidores Públicos (SNSP) en Quintana Roo coinciden con esta visión. Tanto la líder sindical local como el coordinador general del Sureste del SNSP, Carlos Dávila, comparten la misma postura a pesar de transitar por caminos y trayectorias diferentes.
“A una cosa son los aplausos y otra muy distinta es el compromiso real”, declaró Dávila Rodríguez, dejando en claro que, más allá de las apariencias públicas, los gremios no respaldan la gestión de Chacón.
La frase que más resuena entre la base trabajadora es contundente: “A Chacón le quedó grande la silla”.
Desde que asumió el cargo en septiembre de 2024, la gestión de Chacón ha enfrentado críticas por irregularidades financieras detectadas en auditorías, aumento percibido de la inseguridad, lentitud en obras públicas y una supuesta desconexión con las necesidades reales de los cozumeleños. Aunque el alcalde ha presumido avances en infraestructura y “trabajo en territorio”, sectores de la base trabajadora denuncian que los beneficios no llegan a las colonias ni a los empleados de base.
En las últimas semanas, intentos de organizar reuniones informativas o concentraciones pacíficas han sido obstaculizados. Algunos activistas y regidores de oposición han sido descalificados públicamente.
Ahora, resulta mucha coincidencia que, justo en este contexto de evidente descontento, el presidente municipal anuncie y convoque una Mega Jornada de obras públicas el mismo día y a la misma hora en que se perfila un evento o actividad vinculada a Rafael Marín Mollinedo, uno de los fundadores de Morena en Quintana Roo y considerado por muchos como la mejor opción para terminar con la tortuosa administración actual en el estado y regresar a los principios originales de la 4T.
La notoria sospechosidad salta a la vista: Chacón no es precisamente alguien que se haya distinguido por su preocupación real por el saneamiento de la isla ni por obras profundas que resuelvan los problemas estructurales de Cozumel. Hechos del pasado han dejado claro que su prioridad parece más orientada a la imagen que a soluciones concretas y duraderas.
Lo único que la sociedad recoge es que, cuando Obras y Servicios interviene, hay grandes resultados. Lo interesante es que estas obras y esfuerzos, cuando se realizan, tienen nombre y apellido que no son los de Chacón. La gente de Cozumel sabe que ese hombre es de la isla, que sabe todo desde abajo, necesidades y, aun en las carencias, lo ha resuelto incluso con sus propios recursos; él es el que siempre entrega y al que la gente reconoce como el verdadero motor de las mejoras visibles.
Cuando hablamos de que es vidente, se refiere a que sabe perfectamente que el pueblo no lo apoya ni a él ni a su jefa. Sabe que si Marín llega —o mejor dicho, cuando se siente en Chetumal— Chacón no tendrá ninguna posibilidad de continuar con su proyecto político ni de mantener el control que hoy ejerce”, señalaron analistas políticos.
La base trabajadora, integrada por meseros, taxistas, personal de limpieza de cruceros, empleados del ayuntamiento y la misma población, ha manifestado en privado y en público su frustración: salarios estancados, ausencia de apoyos reales y una percepción de que el gobierno prioriza eventos mediáticos sobre soluciones de fondo.
Hasta el momento, el presidente municipal no ha emitido una postura oficial que explique la extraña sincronía entre su mega jornada y el impulso de Rafael Marín. Su equipo ha insistido en que se trata de “rumores” promovidos por la oposición.
Sin embargo, el descontento se extiende. En colonias como Emiliano Zapata y otros sectores populares, el hartazgo por la “pésima gestión” es cada vez más visible, mientras muchos ven en Rafael Marín la posibilidad de un verdadero retorno a los ideales fundacionales de la 4T.
La isla de las golondrinas vive hoy un momento de efervescencia social y política. Resta ver si el presidente municipal opta por el diálogo abierto con la base trabajadora y el pueblo, o si persiste en una actitud que muchos interpretan como represiva y temerosa ante el espejo de una gestión que, según sus propios trabajadores, le quedó grande la silla.
El pueblo de Cozumel observa y, como siempre, será la voz de los trabajadores la que termine pesando en el futuro de la administración.






