PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | A medio año del inicio de la administración federal, las más recientes mediciones de opinión pública reflejan un escenario de estabilidad política con tensiones focalizadas, particularmente en materia de seguridad. Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo conserva un respaldo sólido a nivel nacional, su aprobación muestra un ligero ajuste a la baja, mientras que al interior de su gabinete emerge con fuerza la figura del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quien encabeza los niveles de aprobación ciudadana.
Las encuestas revelan una narrativa dual: confianza mayoritaria en el liderazgo presidencial, pero una exigencia creciente de resultados en seguridad, rubro que se ha convertido en el principal factor de evaluación del gobierno.
Claudia Sheinbaum:
70 % de aprobación
De acuerdo con la encuesta mensual de un medio de comunicación, Claudia Sheinbaum registra una aprobación del 70 % a nivel nacional, lo que representa una disminución de dos puntos porcentuales respecto a febrero de 2026. Pese al ajuste, siete de cada diez mexicanos continúan aprobando su gestión, una cifra que mantiene a la mandataria con uno de los niveles de respaldo más altos desde el inicio de su administración el 1 de octubre de 2024.
El estudio advierte que la variación en la aprobación presidencial está estrechamente relacionada con un repunte en la percepción de inseguridad, que volvió a colocarse como el principal problema del país. En marzo de 2026, el 79 % de los encuestados señaló a la inseguridad como la mayor preocupación nacional, un incremento de 19 puntos en comparación con el mes anterior.
En contraste, otros rubros muestran una evaluación más equilibrada. El manejo de la economía es calificado como “bueno” o “muy bueno” por el 53 % de la población, pese a la volatilidad internacional, mientras que la corrupción dejó de figurar como una de las principales preocupaciones ciudadanas, al caer al 5 % de menciones en marzo.
En términos generales, los datos sugieren que el liderazgo de Sheinbaum permanece firme, aunque enfrenta un entorno de mayor escrutinio ciudadano, especialmente en las áreas vinculadas a seguridad pública y combate al crimen organizado.
Harfuch: el mejor
evaluado del gabinete
Mientras la aprobación presidencial ajusta ligeramente, el desempeño individual de los integrantes del gabinete muestra contrastes claros. En ese contexto, Omar García Harfuch se consolida como el funcionario con mayor respaldo ciudadano del gobierno federal.
Según una encuesta de la firma GobernArte, publicada por distintos medios de comunicación, el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana alcanza un 71.9 % de aprobación, frente a un 28.1 % de desaprobación, colocándose en el primer lugar del ranking de secretarios de Estado.
El estudio, levantado entre el 28 de marzo y el 2 de abril de 2026, con una muestra de 1,073 personas y un nivel de confianza del 95 %, destaca que siete de cada diez mexicanos respaldan la gestión de Harfuch, particularmente por los resultados atribuidos a la estrategia de seguridad nacional implementada en los últimos meses.
La encuesta sitúa a Harfuch por encima de otros perfiles con evaluaciones positivas dentro del gabinete, como Marcelo Ebrard (Economía), Ariadna Montiel (Bienestar) y Édgar Amador (Hacienda), todos ellos con niveles de aprobación superiores al 59 %, pero sin alcanzar el respaldo del responsable de la seguridad pública.
Analistas citados en estos reportes interpretan este resultado como un reflejo de la centralidad del tema de la seguridad en la agenda pública y de la expectativa ciudadana de acciones concretas contra el crimen organizado, un terreno donde la figura de Harfuch ha ganado visibilidad y legitimidad.
Un gabinete evaluado desde la seguridad
La lectura conjunta de ambas mediciones sugiere que la agenda de seguridad se ha convertido en el principal eje de evaluación del nuevo gobierno. Mientras la presidenta Sheinbaum mantiene una aprobación amplia incluso ante un entorno más complejo, la figura de García Harfuch emerge como uno de los principales activos políticos del gabinete, al concentrar la confianza ciudadana en uno de los rubros más sensibles.
En este escenario, el reto para la administración federal será traducir el respaldo individual al secretario de Seguridad en una mejora sostenida de la percepción de seguridad, con el objetivo de estabilizar la aprobación presidencial en los próximos meses.






