PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | Lo que inició como el reporte de un tapir herido en una comunidad de Hopelchén encendió las alertas sanitarias tras confirmarse la presencia del gusano barrenador en fauna silvestre.
El ejemplar de tapir centroamericano fue localizado con heridas profundas, en las que técnicos identificaron larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax, responsable del llamado Gusano Barrenador del Ganado.
Especialistas de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria confirmaron el diagnóstico de miasis, una infestación parasitaria que devora tejido vivo y representa un riesgo tanto para la biodiversidad como para la actividad ganadera.
Ante la situación, dependencias como Senasica, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y la Secretaría de Bienestar activaron un cerco sanitario y un plan de respuesta rápida.
Entre las acciones implementadas destacan:
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Vigilancia en Áreas Naturales Protegidas y Unidades de Manejo (UMA)
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Capacitación a productores para detectar larvas a tiempo
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Aplicación de controles biológicos para frenar la propagación
Aunque el caso se detectó fuera de la Reserva de la Biosfera de Calakmul, especialistas advierten que el riesgo es regional, ya que la presencia del parásito en vida silvestre indica que la mosca está activa en el ambiente.
“El riesgo para el ganado es inmediato”, alertaron, al subrayar que este parásito no distingue entre especies y puede afectar gravemente a los hatos ganaderos, impactando la economía local.
El gusano barrenador es considerado altamente peligroso debido a que invade heridas abiertas y consume tejido vivo, lo que puede provocar infecciones severas e incluso la muerte de los animales si no se atiende a tiempo.






