La jornada política de este sábado está marcada por un doble desafío para la administración de Claudia Sheinbaum. Por un lado, la retórica del mandatario estadounidense, Donald Trump, ha escalado a niveles de tensión diplomática; por el otro, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, lidera una carrera contra el reloj para unificar a la coalición oficialista antes del lunes.
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«La Soberanía no se Negocia»: En un discurso directo desde Colima, la presidenta Sheinbaum respondió a las publicaciones de Donald Trump en las que este insinuaba que México es gobernado por cárteles y cuestionaba el rechazo a la ayuda militar estadounidense. Sheinbaum fue tajante: hay disposición para la cooperación técnica, pero «jamás se cederá el control del territorio nacional».
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El Rescate del Plan B: Tras el descalabro legislativo de la reforma constitucional, el Gobierno Federal ha intensificado los contactos con las dirigencias del Partido Verde (PVEM) y del Partido del Trabajo (PT). El objetivo es asegurar que el «Plan B» (que modifica leyes secundarias para la austeridad electoral) no sufra otra traición el próximo lunes. Reportes de última hora indican que las negociaciones van por buen camino, enfocándose en no asfixiar el presupuesto de estos partidos aliados.
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Tensión tras el 8M: A nivel interno, el gobierno también gestiona la resaca de las protestas feministas. El movimiento ha denunciado una «respuesta institucional contradictoria» y falta de avances en justicia, lo que ha generado un foco de tensión social que la oposición busca capitalizar rumbo a las intermedias de 2027.
¿Por qué es importante? La capacidad de Sheinbaum para mantener la cohesión de su bloque (Morena-Verde-PT) frente al «Plan B» será la verdadera medida de su fuerza política este año. Si logra pasar la reforma el lunes, enviará un mensaje de control interno que servirá de escudo ante la narrativa de debilidad que Trump intenta imponer desde Washington.






