Nueva York se despidió de Willie Colón, el legendario trombonista y compositor de salsa, con un emotivo funeral en la Catedral de San Patricio. Cientos de seguidores y músicos se reunieron para rendir homenaje a la vida y legado de Colón, quien falleció el 21 de febrero a los 75 años.
La ceremonia estuvo marcada por la música, los aplausos y los recuerdos de familiares y amigos. Los hijos de Colón, Diego y Alejandro, compartieron emotivos recuerdos de su padre, destacando su pasión por la música y su compromiso con la familia. El obispo Joseph Espaillat, de origen dominicano, recordó la influencia de Colón en la música latina y su legado en la comunidad.
El sonido de los trombones, instrumento que Colón hizo famoso, llenó la catedral y las calles adyacentes, mientras los presentes cantaban y bailaban al ritmo de sus éxitos, como «La Murga» y «Che Che Colé». La multitud, que incluyó a seguidores de todas las edades, ondeaba banderas de Puerto Rico y otros países latinoamericanos, reflejando la influencia global de Colón.
Después de la misa, los restos de Colón fueron sepultados en una ceremonia privada. Su legado sigue vivo en la música latina, y su influencia se sentirá por generaciones. Como dijo su hijo Alejandro, «Lo logramos», en referencia al sueño de Colón de tener su funeral en la Catedral de San Patricio.






