PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | Los primeros impactos ya se observan en playas y sistemas lagunares, donde tortugas marinas y peces han sido hallados muertos o cubiertos de petróleo, lo que evidencia una afectación directa a la fauna marina y a la cadena alimenticia.
Entre las zonas más afectadas se encuentran lagunas y áreas ecológicas clave, como la Laguna de Ostión, en Veracruz, donde la presencia de residuos petroleros amenaza tanto la biodiversidad como la actividad pesquera de la región.
Organizaciones civiles señalan que la contaminación también podría afectar la salud y economía de poblaciones indígenas y comunidades ribereñas que dependen del mar para su sustento.
Comunidades exigen respuestas
Maribel Cervantes, integrante del Centro de Derechos Humanos de los Pueblos del Sur de Veracruz Bety Cariño, señaló que desde hace meses los habitantes habían observado movimientos inusuales de embarcaciones mar adentro, lo que generó inquietud en la región.
“Hace unos meses, por las noches, había barcos estacionados en fila mar adentro y no sabíamos si trabajaban en el gasoducto o realizaban labores de exploración”, relató.
Ante esta situación, las comunidades afectadas exigen un censo de daños, limpieza inmediata de las zonas impactadas y acciones urgentes para contener el derrame, con el fin de evitar consecuencias mayores para el ecosistema.
Demandan investigación y medidas preventivas
Especialistas y organizaciones ambientales advierten que este tipo de incidentes pone nuevamente en discusión los riesgos asociados a la actividad petrolera en el Golfo de México.
Por ello, han solicitado mayor transparencia para determinar el origen del derrame, así como la implementación de protocolos más estrictos de prevención y respuesta ambiental que garanticen la protección de los ecosistemas y de las comunidades costeras.






