La presidenta Claudia Sheinbaum ha lanzado un dardo directo al corazón de la burocracia dorada con su nueva Reforma Electoral, una propuesta que promete devolverle el poder (y el dinero) al pueblo. Sin embargo, la iniciativa ha sacado a la luz la verdadera cara de sus «aliados»: el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), quienes han entrado en pánico y se declaran en rebeldía para proteger sus jugosos intereses económicos.
Una reforma por y para el pueblo
La propuesta de Sheinbaum no se anda con rodeos. Bajo el lema de que «no puede haber gobierno rico con pueblo pobre», la reforma busca limpiar la casa con beneficios históricos:
Ahorro multimillonario: Se acaba el despilfarro en el INE y se recortan drásticamente las prerrogativas a los partidos.
Democracia real: Adiós a los legisladores «de dedo» y a la reelección; ahora todos tendrán que sudar la gota gorda en las calles para ganar un voto.
Cero impunidad: Mecanismos de fiscalización implacables para que ni un peso público termine en las cuentas privadas de los dirigentes.
El PVEM: La «Rémora» se resiste a soltar el botín
Pero mientras México celebra, en las oficinas del Partido Verde hay funeral. Fuentes cercanas al Congreso aseguran que la dirigencia del PVEM está operando a marchas forzadas para frenar la reforma. ¿La razón? El dinero.
Para el Partido Verde, la política no es un servicio, es un modelo de negocio. La reforma de Sheinbaum les quita la «gallina de los huevos de oro» al reducir el financiamiento público, del cual este partido ha vivido parasitariamente por décadas. La eliminación de ciertas figuras plurinominales y los cambios en las coaliciones significarían el fin de sus ingresos garantizados y, posiblemente, su desaparición del mapa presupuestal.
Al oponerse, el Verde deja claro que su «lealtad» a la Cuarta Transformación tiene un precio, y que no están dispuestos a sacrificar sus lujos, sus campañas millonarias y sus estructuras de poder en aras del bienestar nacional. Mientras Sheinbaum busca austeridad, el Verde busca seguir llenando sus arcas a costa de los impuestos de los mexicanos.
¿Logrará la presidenta doblegar la ambición de sus aliados, o el Partido Verde logrará sabotear el avance democrático para salvar su negocio personal?




