PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | La historia del complejo petrolero de Cantarell marcó durante décadas el auge y el desgaste de la industria energética mexicana. Hoy, ese episodio sirve como referencia para un cambio de rumbo. Así lo expuso la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, al destacar que con la nueva Ley de Pemex se establece un principio central: los recursos del subsuelo deben permanecer bajo control del Estado y en beneficio del pueblo.
Durante su mensaje, la mandataria estatal recordó que, en administraciones pasadas, se optó por una explotación intensiva del yacimiento con fines principalmente de exportación, lo que aceleró su declive. Retomando declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum, señaló que entre los años 2000 y 2006 la producción del campo aumentó de manera abrupta, pasando de poco más de dos a más de tres millones de barriles diarios, mediante técnicas que comprometieron su viabilidad a largo plazo.
Ese periodo, explicó, dejó secuelas técnicas y ambientales importantes. La inyección de nitrógeno para mantener la presión del yacimiento permitió sostener altos niveles de extracción, pero generó complicaciones en el manejo del gas natural y elevó los costos actuales de procesamiento, además de debilitar de forma irreversible la capacidad productiva del campo.
Frente a ese antecedente, Sansores subrayó que el nuevo marco legal busca evitar repetir errores. La Ley de Pemex otorga prioridad a la empresa productiva del Estado sobre cualquier participación privada en la explotación de yacimientos, reforzando la rectoría nacional en materia energética.
Otro de los cambios relevantes es el límite a la producción petrolera, fijado en alrededor de 1.8 millones de barriles diarios, una medida que, de acuerdo con la gobernadora, responde tanto a criterios ambientales como a una visión de uso responsable del recurso. El objetivo, afirmó, es que el petróleo extraído se destine principalmente al fortalecimiento de la infraestructura nacional de refinación y no a la dependencia de mercados externos.
Más allá de las cifras, Sansores enfatizó que el nuevo enfoque energético tiene un componente de largo plazo: proteger los recursos naturales, avanzar hacia energías limpias y transmitir a las nuevas generaciones la idea de que el petróleo no es inagotable. En ese contexto, Cantarell deja de ser solo un símbolo de sobreexplotación y se convierte en una referencia clave para entender el nuevo modelo energético que impulsa el país.





