PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | El inicio de 2026 ha encendido las alertas en Cancún debido al incremento de casos de diabetes e hipertensión, con un promedio de 15 a 16 nuevos diagnósticos diarios, principalmente en personas mayores de 30 años, tanto hombres como mujeres.
La doctora Lizeth Contreras señaló que, si bien en primer lugar se mantienen las enfermedades respiratorias y alergias derivadas de los cambios de temperatura y el paso de frentes fríos durante enero, los casos de glucosa elevada y presión arterial alta han aumentado de forma considerable en las últimas semanas.
De acuerdo con datos recabados en los consultorios de una cadena farmacéutica en Cancún, cada unidad atiende en promedio a 200 personas diariamente, y durante el primer mes del año se ha observado un repunte significativo de pacientes con hipertensión y diabetes, atribuible en gran parte a los excesos alimenticios y de consumo de alcohol durante el maratón Guadalupe–Reyes.
“Se están diagnosticando cifras elevadas de presión arterial y glucosa en personas de distintas edades, muchas de ellas sin antecedentes previos”, explicó la especialista.
Los pacientes suelen acudir con síntomas claros, como dolor intenso de cabeza, zumbido de oídos, visión borrosa, mareos, dolor en el pecho y dificultad para respirar. Al realizar la medición, se detectan presiones superiores a 120 mmHg y en algunos casos hasta 180, niveles considerados de alto riesgo.
“En la mayoría de los casos, las personas aseguran que es la primera vez que presentan estos malestares, por lo que se les medica de inmediato y se les canaliza para seguimiento”, indicó.
Asimismo, se han incrementado los casos de personas con síntomas de glucosa alta, entre ellos sed excesiva, micción frecuente, fatiga extrema, boca seca, visión borrosa y pérdida de peso involuntaria.
La doctora explicó que una glucosa de 100 a 125 mg/dL se considera un estado de alerta, mientras que niveles por encima de 180 mg/dL ya pueden indicar diabetes.
Finalmente, advirtió que medicarse por pocos días no soluciona el problema, ya que, si no se modifican los hábitos alimenticios y el estilo de vida, la condición puede convertirse en una enfermedad crónica y permanente.






