El jefe del Ejército de Uganda, Muhoozi Kainerugaba, confirmó que las fuerzas de seguridad del país detuvieron a cerca de dos mil personas y dieron muerte a 30 simpatizantes de la oposición tras las elecciones presidenciales celebradas el pasado 15 de enero, en las que su padre, el presidente Yoweri Museveni, fue reelegido para un séptimo mandato.
A través de mensajes difundidos en la red social X, Kainerugaba aseguró que los fallecidos pertenecían a la Plataforma de Unidad Nacional (NUP), el principal partido opositor encabezado por el músico y excandidato presidencial Robert Kyagulanyi, conocido como Bobi Wine.
“Hasta ahora hemos eliminado a 30 terroristas del NUP”, escribió el comandante militar, quien posteriormente afirmó que los líderes del movimiento opositor “están escondidos” y advirtió que serían capturados, sin ofrecer detalles sobre las circunstancias en las que ocurrieron las muertes.
El alto mando castrense calificó a los opositores como “vándalos” y “terroristas”, y fue la primera vez que una autoridad oficial reconoció cifras concretas sobre el número de detenidos y víctimas fatales tras los comicios.
Museveni, de 81 años, fue declarado ganador con el 71.65 por ciento de los votos, frente al 24.72 por ciento obtenido por Bobi Wine, según datos oficiales. La jornada electoral estuvo marcada por un apagón de internet y fuertes operativos de seguridad, hechos que el candidato opositor calificó como parte de un “fraude masivo”.
Desde entonces, Bobi Wine permanece en paradero desconocido, luego de denunciar que su residencia, ubicada en las afueras de Kampala, fue allanada durante la noche por fuerzas policiales y militares.
Por su parte, el Gobierno ugandés sostiene que los disturbios registrados durante el proceso electoral fueron provocados por simpatizantes del NUP y asegura que también hubo militantes oficialistas que resultaron agredidos.
Cuatro días después de las elecciones, una coalición integrada por cerca de 70 organizaciones panafricanas y líderes de la sociedad civil denunció que los resultados electorales “fueron fabricados” y acusó al presidente Museveni de ejecutar lo que calificaron como un “golpe electoral militarizado”.
En un pronunciamiento conjunto, la Red Panafricana de Solidaridad señaló que la Comisión Electoral de Uganda manipuló el padrón al incluir registros duplicados, datos biométricos de personas fallecidas, menores de edad y votantes inexistentes.
Asimismo, denunciaron que el Ejército y unidades especiales de seguridad convirtieron el proceso electoral en una operación de carácter militar, durante la cual —según sus estimaciones— al menos 50 personas habrían muerto y miles continúan detenidas o desaparecidas.
“Los reportes más recientes hablan de miles de arrestos y alrededor de medio centenar de fallecidos”, afirmó la coordinadora de la red, Mwanase Ahmed, durante una conferencia de prensa.
La agencia EFE señaló que no ha podido verificar de manera independiente las cifras ni las acusaciones presentadas tanto por el Gobierno como por la oposición.
Museveni llegó al poder en 1986, tras encabezar una insurgencia armada que derrocó al entonces presidente Tito Okello, poniendo fin a más de dos décadas de inestabilidad política en Uganda.






