PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | Las autoridades federales confirmaron este 22 de enero la detención de César Alejandro “N”, alias “El Botox”, identificado como un antiguo integrante de grupos de autodefensa que, con el paso del tiempo, habría transitado hacia actividades delictivas en Michoacán, principalmente relacionadas con la extorsión a productores de limón.
La captura fue dada a conocer por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quien señaló que el detenido figuraba como objetivo prioritario por su presunta participación en homicidios y en una red de cobros ilegales al sector agrícola.
Así se realizó la detención
Durante la conferencia matutina realizada este jueves en Puebla, García Harfuch detalló que el Gabinete de Seguridad llevaba un seguimiento prolongado de César Alejandro “N”, lo que permitió ubicarlo y detenerlo en uno de sus domicilios, sin que se registraran enfrentamientos o personas lesionadas.
El funcionario agregó que, de manera paralela, en la madrugada del martes fue arrestada una mujer cercana al presunto líder criminal, quien presuntamente se encargaba de la administración financiera del grupo. Esta acción se suma a otras detenciones realizadas recientemente contra integrantes de su círculo más cercano.
El operativo fue resultado de un trabajo conjunto entre la SSPC, la Secretaría de la Defensa Nacional, la Marina, la Fiscalía General del Estado de Michoacán y corporaciones locales, con base en labores de inteligencia desarrolladas por el Centro Nacional de Inteligencia, lo que fue destacado como un ejemplo de coordinación interinstitucional.
El entorno criminal en Michoacán
De acuerdo con reportes de inteligencia, en Michoacán operan al menos doce organizaciones criminales, entre ellas el Cártel Jalisco Nueva Generación, Los Viagras, La Familia Michoacana, Los Caballeros Templarios, Pueblos Unidos y Los Blancos de Troya, grupo al que se atribuye el liderazgo de “El Botox”.
Perfil del “Botox”
César Alejandro “N” es señalado como presunto líder del Cártel de Los Blancos de Troya, una organización que, según las investigaciones, mantenía alianzas con el Cártel Jalisco Nueva Generación, así como con otras facciones criminales que operan en la región.
Su estructura delictiva estaría enfocada en la extorsión sistemática a comerciantes y productores agrícolas, especialmente del sector limonero, mediante amenazas, control territorial y actos de violencia.
Las autoridades lo consideran un generador de violencia relevante en diversas zonas del estado. Hasta el momento, enfrenta señalamientos por los delitos de extorsión y homicidio.
Uno de los casos más relevantes que se le atribuyen es su posible participación en el asesinato de Bernardo Bravo, expresidente de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán, ocurrido en octubre de 2025, hecho que marcó al sector productivo y reforzó las denuncias por el clima de violencia y presión criminal en la región.






