PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | La presidenta municipal Yensunni Martínez Hernández, ha vivido en carne propia el rechazo del pueblo que la llevó al poder por segunda ocasión a causa de la corrupción permanente que caracteriza su administración, por ello, a través de sus voceros asegura que no tener aspiraciones de otro cargo de elección popular para el proceso electoral de 2027, cuando se renovarán miembros de ayuntamientos, diputaciones locales, federales, y la Gubernatura de Quintana Roo.
Dice que «es importante dar paso al relevo generacional, para poder dar paso a otras figuras que aspiran a participar, dado que hay perfiles que por su entrega y trabajo político lo merecen, además que cuentan con potencial para contender en la próxima elección local», sus declaraciones llevan un mensaje: se retira de la política para no terminar en la cárcel por el saqueo descarado a las arcas municipales.
Sin embargo, del dicho al hecho hay hay mucho trecho, pagó e hizo circular otra encuesta que la coloca como la mejor alcaldesa de Quintana Roo realizada por una encuestadora patito llamada “GobernArte” donde según Martínez Hernández, cuenta con el 56.6% de aprobación de los encuestados.
De acuerdo con la encuesta patito, los resultados colocan a Othón P. Blanco, como el municipio con mayor nivel de aprobación ciudadana en esta medición que fue de ¡585 personas residentes de los municipios de Quintana Roo!
En sus ansias de lavar su corrupta imagen sigue promocionándose en redes sociales como su presunta participación en la recolección de 40 toneladas de basura y residuos verdes en la comunidad de Mahahual, como parte de «una jornada de limpieza y atención integral», en las que obligó a las directoras, directores, coordinadoras, coordinadores, jefas y jefes de departamento, así como al personal operativo del municipio, a realizar labores de limpieza y tomarse la foto, so pena de perder el empleo o de descuentos a su nómina quincenal.
En redes sociales dicen que el discurso de «primero los pobres» de la administración de Yensunni Martínez es una falacia y ponen como ejemplo la comunidad de Morocoy. En esta localidad de Othón P. Blanco, el abandono institucional ha alcanzado niveles críticos, dejando a sus habitantes, especialmente a los más vulnerables, atrapados en una crisis de infraestructura que la presidenta municipal se niega a ve.
Vecinos y miembros del club de adultos mayores de Morocoy denunciaron que las calles de la comunidad han dejado de ser funcionales para convertirse en trampas de lodo y baches. En los cuatro años que Yensunni Martínez lleva al frente del municipio, no se ha invertido ni un solo peso en pavimentación para Morocoy.
Y acusan que mientras en Morocoy no hay dinero para una calle y en Chetumal el Ayuntamiento presume la remodelación del estadio “10 de Abril”, con una inversión que supera los 19 millones de pesos.
Fuentes internas y observadores ciudadanos señalan que esta obra es un monumento al gasto innecesario, incluyendo el derribo de bardas que estaban en buen estado y que lejos de ser espacios para la juventud, las instalaciones se han convertido en «cantinas a cielo abierto», focos de vicio y abandono.
Dicen que la falta de mantenimiento y vigilancia en el poblado es evidente ya que el parque principal de Morocoy, que debería ser el punto de reunión de las familias, hoy permanece en total penumbra por la falta de luminarias y se ha convertido en un basurero público ante la nula gestión de servicios públicos municipales. Es el retrato fiel de una administración que ha borrado a las comunidades del mapa de prioridades.
También se ha denunciado que el domo del parque de la Alameda en Chetumal debió de costar 5 millones 100 mil pesos, sin embargo terminó con un sobre costo de 9 millones 493 mil 702.85 pesos; 4.9 millones de pesos que fueron a parar a cartera de la alcaldesa.









