Poder y Crítica | Redacción | Mirella Bethesda Díaz Aguilar quien fuera suplente de Silvia Dzul Sánchez y tuviera una fugaz participación en el Congreso local donde aspira regresar, estaba refugiada en el sistema de afiliación de Morena en el primer distrito, después de meses sus resultados son nulos, los reclamos de sus compañeros que la acusaron de autoritaria y de robar los míseros viáticos que se conseguían para los brigadistas la pusieron de nuevo en la calle; ahora anda hurgando en la integración de los Comités en Playa del Carmen donde busca venganza por que fue corrida del DIF Municipal cuando se descubrió que ya estaba haciendo turbios negocios. Quiere regresar de Diputada con apoyo económico de su marido Antonio Tony Jiménez desde Puerto Morelos.
El pasado 8 de agosto desde Playa del Carmen presumió en sus redes sociales «Hoy en Quintana Roo dimos inicio a la Asamblea de conformación de los comités seleccionados. Este no es solo un video: es un momento histórico que marca el compromiso de nuestra gente por seguir construyendo un futuro con participación, organización y esperanza. Comparte este mensaje y seamos parte activa de la transformación»
Ese mismo día dijo: «¡Un honor encabezar como mentora la conformación del primer Comité Seccional de Morena en Quintana Roo! Este espacio nace desde y para el pueblo, y es el corazón de nuestra organización. Gracias a todas y todos los que se sumaron a esta primera asamblea. ¡Vamos juntos a construir un futuro mejor para Quintana Roo!
Pero donde se para Mirella es recuerdo de corrupción, robo, fraude y traición, todos el Playa del Carmen reviven que cuando estuvo al frente del DIF de Solidaridad entre 2018 y 2021, fue objeto de una investigación por irregularidades durante su gestión.
Díaz Aguilar no encaja, en los valores de la 4T, ni en su política de lucha frontal contra la corrupción y la impunidad que tanto daño ha hecho a Solidaridad con los gobiernos anteriores.
Por eso, el 8 de octubre del año pasado Mireya Díaz fue cesada como directora del DIF-Municipal y en su lugar quedó Jesús Rodríguez Herrera, cuando la presidenta Estefanía Mercado le fue presentado un expediente en donde se le informaba que ya planeaba una serie de atracos y licitaciones al presupuesto de la asistencia social
Mireya Díaz, cuando se desempeñó como tesorera en el sindicato de taxistas “Lázaro Cárdenas del Río”, de Playa del Carmen, también fue acusada de desviar las cuotas de sus compañeros taxistas, fue destituida.
En varios medios de comunicación digital se dio a conocer su soberbia y prepotencia como se conducía cuando se incrustó en el gobierno del estado como representante del Instituto Quintanarroense de la Mujer en Solidaridad, donde aprovechó para tejer redes de complicidades para usufructuar programas y beneficios que deberían de aterrizar en pro del bienestar de las mujeres desprotegidas.
Mirella Díaz creyó que, por no haber participado en el trienio de Roxana Lili Campos, los solidarenses se habrían olvidado de su enriquecimiento ilícito durante la administración donde despachó en el DIF, no la olvidan, queda claro que su nombre es sinónimo de corrupción en Playa del Carmen.
Ahora, que el partido la había mandado a caminar para afiliar para engrosar las filas de Morena volvió a repetir las mismas mañas, esta de nuevo en la calle infiltrada en el municipio donde busca venganza porque la corrieron por rata.
El 17 de enero del año pasado que fue nombrada por el Consejo Estatal de Morena Coordinadora del Distrito Federal 01 de Afiliación y Credencialización, la Coordinadora Estatal de los trabajos de afiliación y credencialización, Cristina Batún ya no la soportó más y le dio las gracias amablemente. Cuídese de Mirella Díaz, si la ve en la calle sáquele la vuelta.








