PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | El Gobierno capitalino ha comenzado a participar activamente en la creación y supervisión de zonas de consumo tolerado de cannabis, destinadas a colectivos y consumidores organizados. Sin embargo, en las últimas semanas, algunos de estos espacios han sido reubicados, generando inconformidad y dudas sobre la legalidad de su funcionamiento.
La instalación de estas áreas se remonta a 2021, luego de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declarara inconstitucional la prohibición absoluta del consumo de marihuana con fines recreativos. Desde entonces, han surgido campamentos y puntos de reunión en distintos puntos de la ciudad, principalmente frente al Senado y en inmediaciones del Museo de Memoria y Tolerancia.
En fechas recientes, el gobierno capitalino decidió mover algunos de estos espacios, entre ellos los que operaban cerca de las estaciones del Metro Hidalgo y Chapultepec. De acuerdo con integrantes de la Comuna 4:20, como “Popeye”, la reubicación estaría relacionada con trabajos de “limpieza urbana” y preparación de zonas estratégicas rumbo al Mundial de 2026, ya que la Línea 2 del Metro conecta con varios estadios.
A pesar de los cambios, algunos activistas celebraron que las autoridades muestren disposición para establecer zonas seguras con reglas claras, como la prohibición de venta de cannabis dentro de los espacios. No obstante, persisten las denuncias por hostigamiento policial y la falta de una legislación que brinde certeza jurídica a los consumidores.
Norma, integrante de la colectiva “Hijas de la Cannabis”, denunció que, en un punto de consumo ubicado en la Plaza de la Concepción, policías “actuaron de manera violenta” contra un usuario que recogía sus pertenencias poco después de las 20:00 horas, horario límite autorizado. Los agentes, incluso, realizaron una revisión corporal que la activista consideró un acto de criminalización.
Actualmente, la Ley General de Salud mantiene la marihuana como una sustancia prohibida, salvo para usos médicos y científicos, y no existe todavía una normativa específica que regule el consumo recreativo.






