PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | Este jueves, Israel llevó a cabo una serie de ataques aéreos en varias zonas del Valle de la Bekaa, al este del Líbano, en un contexto de creciente tensión tras declaraciones del presidente libanés, Joseph Aoun, quien instó públicamente al grupo chií Hizbulá a entregar sus armas y confiar únicamente en las instituciones estatales.
Los bombardeos afectaron áreas en las inmediaciones de Brital, así como una franja entre Nasiriyah y Tallet al Sandouk, según reportes de la Agencia Nacional de Noticias del Líbano. Hasta el momento, no se ha informado oficialmente sobre víctimas o daños materiales.
Este ataque representa una nueva escalada en la región, dos semanas después de que una acción similar en el mismo valle dejara doce muertos y múltiples heridos, en lo que se consideró el peor episodio desde la tregua alcanzada entre ambos países en noviembre del año pasado.
A pesar del alto al fuego, las ofensivas israelíes han continuado, principalmente en el sur del Líbano, bajo el argumento de estar dirigidas contra miembros o infraestructuras del movimiento Hizbulá, considerado enemigo por el Estado israelí.
La nueva oleada de bombardeos se produjo poco después del pronunciamiento de Aoun, quien exhortó a Hizbulá a entregar sus armas y permitir que el Estado libanés asuma el control exclusivo del poder militar en el país.
“Mi llamado a quienes enfrentaron la agresión y a su comunidad es que depositen su confianza únicamente en el Estado libanés. De lo contrario, sus sacrificios serán en vano”, expresó el presidente en un mensaje que busca reabrir el debate sobre el monopolio de la fuerza en manos del gobierno tras los conflictos armados con Israel.
El escenario en la región sigue siendo frágil, mientras la comunidad internacional observa con preocupación un posible repunte del conflicto en una zona históricamente afectada por enfrentamientos entre milicias y fuerzas armadas estatales e internacionales.





