PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | Un avión de pasajeros operado por Angara Airlines se estrelló en una zona remota del extremo oriente ruso, dejando al menos 28 personas muertas, según confirmó el gobernador de la región de Amur, Vasily Orlov. La aeronave intentaba aterrizar en la localidad de Tynda cuando desapareció del radar.
El Ministerio de Situaciones de Emergencia informó que el fuselaje del avión fue localizado en llamas sobre una ladera, a unos 15 kilómetros al sur de su destino. Las imágenes difundidas por medios estatales rusos muestran restos dispersos entre el bosque y columnas de humo que dificultaron las labores de rescate.
El avión, un modelo soviético de doble turbohélice con casi 50 años de antigüedad, había despegado desde Khabarovsk, con escalas en Blagoveshchensk, antes de dirigirse a Tynda. Autoridades informaron que la aeronave intentaba un segundo aterrizaje cuando se perdió contacto con el control aéreo.
Según reportes preliminares, las condiciones meteorológicas adversas pudieron haber contribuido al accidente. La fiscalía regional de transporte ya abrió una investigación por presuntas violaciones a normas de seguridad de vuelo, como procedimiento habitual en este tipo de incidentes.
El gobernador Orlov declaró tres días de luto en la región de Amur y calificó el accidente como una “terrible tragedia”. La cifra inicial de 49 personas a bordo fue ajustada posteriormente a 28 víctimas mortales, aunque aún se investiga la causa de la discrepancia.
Rusia ha registrado varios accidentes aéreos en los últimos años, exacerbados por el envejecimiento de su flota y las sanciones internacionales que han limitado el mantenimiento y adquisición de partes para sus aeronaves.






