PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | Ernesto Fonseca Carrillo, alias «Don Neto» , uno de los fundadores del extinto Cártel de Guadalajara y figura clave en el surgimiento del narcotráfico moderno en México, salió en libertad el pasado 5 de abril tras haber cumplido una condena de 40 años de prisión. Sin embargo, para las autoridades de Estados Unidos, Fonseca Carrillo sigue siendo un fugitivo .
La Administración de Control de Drogas (DEA) mantiene activa su ficha como uno de los prófugos más buscados, debido a su presunta implicación en el secuestro y asesinato del agente de la DEA Enrique «Kiki» Camarena en 1985, crimen que marcó un punto de quiebre en la relación bilateral en materia de seguridad y combate al narcotráfico.
“Don Neto” recuperó la libertad en México, pero aún enfrenta cargos pendientes en territorio estadounidense , según reveló un agente federal bajo condición de anonimato.
A pesar de sus 94 años de edad , la DEA lo cataloga como “armado y peligroso” , y lo acusa de delitos de secuestro, asesinato, extorsión, complicidad y encubrimiento. En su ficha oficial se le identifican múltiples alias como «El Jefe», «El Lic.», «Juan Escobedo», entre otros.
La liberación del capo ocurre en medio de la presión constante del gobierno estadounidense —especialmente durante la administración de Donald Trump— para que México refuerce la lucha contra el narcotráfico, con énfasis en el combate al tráfico de fentanilo, sustancia responsable de millas de muertes por sobredosis cada año en EE.UU.
Fonseca Carrillo fue arrestado en 1985 y purgó su sentencia en México, pero al igual que su antiguo socio Rafael Caro Quintero , quien fue extraditado recientemente, sigue siendo pieza clave en los expedientes abiertos por las autoridades norteamericanas.






