PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | El pasado sábado 5 de abril, el Festival AX Ceremonia, celebrado en el Parque Bicentenario de la Ciudad de México, se vio marcado por una tragedia: una estructura metálica colapsó sobre los asistentes, provocando la muerte de dos personas que fueron trasladadas al hospital Rubén Leñero, donde más tarde se confirmó su fallecimiento.
Aunque la alcaldía Miguel Hidalgo ordenó la suspensión del evento tras el accidente, el festival continuó con su programación habitual, incluyendo presentaciones de artistas como Natanael Cano y Charli XCX. Esta decisión fue duramente criticada en redes sociales, donde se cuestionó la sensibilidad y responsabilidad de los organizadores.
De acuerdo con los primeros informes de Protección Civil, el colapso se debió a ráfagas de viento. Sin embargo, trascendió que la estructura no había sido incluida en el programa especial entregado a las autoridades, ni fue revisada durante la inspección de seguridad previa realizada el viernes.
Lo más alarmante del caso es que dicha estructura, que sostenía una figura decorativa a través de una grúa hidráulica, había sido señalada por la propia organización del festival como un “punto de encuentro seguro”. Horas antes del accidente, la cuenta oficial del festival en la red social Threads publicó: “Miren a su alrededor, hay osos de colores para que ubiquen cada zona del festival y tengan un punto de encuentro seguro con sus amigos”. La publicación fue eliminada poco después del incidente, pero las capturas de pantalla comenzaron a circular ampliamente, generando indignación y críticas.
La alcaldía Miguel Hidalgo confirmó que la instalación de la grúa fue realizada de último momento y sin autorización, lo que representa una omisión grave por parte del comité organizador. La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil también señaló una evidente falta de preventivas, lo que podría derivar en sanciones legales para el director responsable de medidas de obra y el responsable de Protección Civil contratados por la organización.
La tragedia no solo puso en evidencia fallas logísticas y de supervisión, sino que reabrió el debate sobre la regulación y supervisión de eventos masivos en la capital. Expertos en seguridad y voces ciudadanas han solicitado una revisión profunda de los protocolos actuales, para garantizar que eventos de esta naturaleza se desarrollen bajo condiciones de seguridad adecuadas.






