PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | Este sábado 8 de marzo, miles de mujeres en México y el mundo salieron a las calles para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, una fecha marcada por la lucha contra la violencia de género y la desigualdad. A través de marchas, consignas y diversas formas de protesta, exigieron justicia por las víctimas de feminicidio, así como condiciones equitativas en el ámbito laboral, económico y social.
Uno de los aspectos más comentados de estas movilizaciones fueron las pintas y ataques a la infraestructura en distintos puntos del país. Este tipo de expresiones se han convertido en un símbolo de la indignación acumulada ante la impunidad y la inacción de las autoridades en casos de violencia contra las mujeres. Según ONU Mujeres, en México cada día son asesinadas entre 9 y 10 mujeres, sin contar los casos de desaparición, trata y otras violaciones a los derechos humanos.
De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2023 se registraron 3,439 homicidios de mujeres, de los cuales solo el 25% fueron investigados como feminicidios. Además, se estima que más del 70% de las víctimas de feminicidio tenían entre 15 y 44 años, evidenciando la vulnerabilidad de mujeres jóvenes en el país.
Las manifestantes también alzaron la voz por la brecha salarial, la desigualdad en oportunidades laborales y la precariedad económica que afecta de manera desproporcionada a las mujeres. Según datos oficiales, una mujer en México tendría que trabajar 60 días adicionales al año para igualar el salario de un hombre, y el 25% de las mujeres no cuenta con ingresos propios.
Las protestas del 8M han generado debates sobre la forma en que se expresan las demandas feministas. Mientras algunos sectores critican las intervenciones en espacios públicos, activistas señalan que estas acciones buscan visibilizar una crisis de violencia y desigualdad que sigue sin resolverse. «¿Por qué indigna más una pared pintada que el asesinato de miles de mujeres?», es una de las preguntas que se repitió en las consignas de la movilización.
El Día Internacional de la Mujer se mantiene como una jornada de reflexión y exigencia, recordando que la lucha por los derechos de las mujeres continúa mientras persistan la violencia y la inequidad estructural.






