PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | Este primero de enero, el mercado José María Pino Suárez se convirtió en el destino predilecto de los tabasqueños que buscaban productos para preparar caldos y platillos que les ayudaran a recuperarse de los excesos de las celebraciones de fin de año.
Luis Ángel, comerciante del área de pescados y mariscos, señaló que los productos más solicitados fueron robalos, mojarras, camarones, pulpo, jaibas y caracoles, ingredientes clave para caldos y cócteles tradicionales. Por otro lado, Luis Tomás, dedicado a la venta de carne de res, comentó que los clientes preferían llevar lo necesario para preparar puchero y mondongo, opciones populares para mitigar los efectos de la «cruda».
Buena afluencia, pese a pocos locales abiertos
Los vendedores destacaron que, aunque pocos locales permanecieron abiertos durante el feriado, las ventas fueron favorables gracias a la afluencia de personas en busca de productos frescos. «Nos ha ido bien; estamos atendiendo hasta las 4 de la tarde para que los clientes puedan encontrar lo que necesitan», comentó uno de los locatarios.
El mercado José María Pino Suárez no solo fue punto de encuentro para quienes buscaban ingredientes tradicionales, sino también una muestra del arraigo cultural de Tabasco, donde los caldos y platillos reconfortantes son una tradición para comenzar el año con energía.






