OPINIÓN

HACE TIEMPO ME DIJERON / QUE AQUÍ NO PASA NADA*

En Tuxtla Gutiérrez se empiezan a hacer obras a un ritmo vertiginoso. “Es que hay que gastarnos el recurso”, decían. Abren la ciudad como si fuera res en canal. “El concreto hidráulico durará 30 años”, dicen. “Si mientras hacemos las calles no hay vialidades alternas no es mi problema”, dice Bayardo Robles, Secretario de Obras estatal. “Arreglan” (es un decir) la Quinta Avenida Norte. Y para hacer honor al nombre, la obra queda DE QUINTA. El concreto que debía durar 30 años duró un mes. Ya la están volviendo a, digamos, “arreglar”. ¿Se sancionará a alguien, alguien renunciará? No lo creo.
En Veracruz dijo Fidel Herrera que se iba a convertir en el Gobernador de los Puentes. Hizo miles… pero muchos de ellos subían pero no bajaban. O tenían subida y bajada pero no atravesaban la carretera que debían atravesar. Hoy los cascajos se están pudriendo. ¿Se sancionó a alguien, la Contraloría hizo algo? No. Aquí no pasó nada.
La T2 se está hundiendo. Le busco y le busco pero no encuentro los 800 millones de dólares que costó por ningún lado. Las aerolíneas muchas veces tienen a sus aviones a tiempo, pero los vuelos se retrasan por culpa del aeropuerto. ¿Responsables, castigos? No. De eso no hay.
Guardería ABC, Moreira, Montiel, Ulises. Fraude en Panamericanos en Guadalajara y Centroamericanos en Veracruz. La Lotería para la Asistencia Pública no DA asistencia. Como pierde dinero (¿cómo carajos logran perder dinero?), la Lotería PIDE asistencia pública. La IAVE parecía funcionar. Pero a medias vacaciones, sin aviso ni capacitación, cambian la IAVE por otra IAVE que como la Pequeña Serenata Diurna de Silvio, no es lo mismo pero es igual.
Hay fallos y fallas garrafales de ministros, gobernadores, secretarios, magistrados, diputados. Todo con algo en común: impunidad. Aquí no pasa nada.
Los lectores más jóvenes podrían pensar que siempre ha sido así. Y sería una verdad a medias: en realidad antes había por lo menos un castigo simbólico, dado por el presidente o por los gobernadores en el ámbito local. No digo, ni por un momento, que sea suficiente. Pero cuando se dio la matanza de Aguas Blancas o la de Acteal, los gobernadores de Guerrero y Chiapas fueron forzados a pedir licencia. Cierto, no fueron a la cárcel. Además normalmente recibían a cambio luego una embajada o algún otro puesto de consolación. Pero incluso desde los lejanos 70s, a raíz del Halconazo Luis Echeverría ordenó el cese del entonces Jefe del Gobierno del Distrito Federal.
El primer caso de insurrección vino de uno de los personajes más corruptos: Roberto Madrazo. Zedillo le ordenó pedir licencia tras la prueba del excesivo despilfarro en las elecciones en las que participó. Pero basado en el federalismo, Madrazo dijo “de aquí no me sacan”. Zedillo se dobló… y ahí empezó la debacle. Fox respetó de más al PRI (pobre tonto, ingenuo charlatán: creyó que el PRI le iba a apoyar con las reformas que planteaba, a cambio de impunidad. El PRI se quedó con la impunidad y bloqueó a Fox las reformas que ahora están aprobando).
Y ya desde ahí llegamos a la situación actual: te pueden agarrar con fajos de billetes y las ligas en el portafolios, y no pasa mayor cosa.
Madero puede hacer una propuesta absurda sobre el salario mínimo, y no le pasa por la cabeza renunciar (cuando por el hecho de que su partido pasó en 6 años del primer lugar en las preferencias electorales al tercero era suficiente razón para, por lo menos, no pretender la reelección). ¿Que debemos un mundo de dinero de PEMEXPROA porque a alguien “se le olvidó” fondear las pensiones o negociar bien con el sindicato? No pasa nada. Ni cárcel, ni renuncia, ni despido. Que paguen los contribuyentes, y acá no pasa nada.
Sabemos que en este país no funciona ni la procuración ni la administración de justicia. Así ha sido desde que los más viejos de la comarca tienen uso de razón. Pero ya ni siquiera quedan las dos tenues barreras de protección que teníamos: 1, que un superior jerárquico o partidario removiera de su puesto al que demostrara la más completa ineptitud, o la mayor compulsión a la cleptocracia, y 2, que por vergüenza profesional (no se rían, en otros países así es) renuncie por ejemplo el que hace obras de quinta en la Quinta Norte, o tiene vínculos claros con el crimen organizado, o se le comprueba gasto electoral excesivo. Pero en México no. Aquí no pasa nada.
*El título de estas líneas se debe a mi canción favorita de Caifanes.



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